Se va la tenencia, llega la verificación vehicular a QRoo en el 2012..
Miércoles 30 de Noviembre de 2011 hrs.
No hay mayor mentira que la verdad mal entendida. Y si no habría que desmenuzar el tema de la derogación del pago de la tenencia vehicular y el próximo cobro de la “verificación vehicular”.

Porque la “desaparición” de esta, podría resultar también, una verdad a medias. Ayer justamente, motivado por la versión que circula en los medios de comunicación acerca de que la tenencia vehicular será suplantada con la de verificación vehicular, el gobierno del estado emitió un boletín, desmintiendo que una suplante a la otra.

Una suplantación que de una u otra forma seguirá siendo un asalto a los bolsillos de los quintanarroenses. Y aquellos que esbozamos más de una sonrisa por la ausencia de este pago al gobierno, ahora tendremos que resignarnos a pagar – a fuerza-, una verificación vehicular que está muy lejos de requerirse en un estado verde como lo es Quintana Roo.

Por otro lado, comparar a la Ciudad de México con este estado –lo mencionan-, resulta tan absurdo como poco creíble. A través del boletín oficial, se señala que se trata de implementar un programa de verificación vehicular como el que se aplica anualmente en el Distrito Federal. Una ciudad que si lo requiere por sus características y en donde no hay comparación alguna entre los millones de vehículos que circulan diariamente por la superpoblada ciudad y un estado como Quintana Roo, en donde gracias al entorno natural del cual disfrutamos, resulta incomparable la contaminación al medio ambiente y sin un parque vehicular problemático. Y en donde por otro lado, sin pruebas aún contundentes a la población, justifica esa medida.

Las suspicacias se han desatado ante estos razonamientos. Porque de una u otra forma, con esa recaudación, pago o como la quieren llamar, a través de esa verificación vehicular, los quintanarroenses seguiremos pagando el derecho a tener un vehículo, no solo con las mensualidades a los bancos o agencias automotrices, sino al gobierno o a los supuestos concesionarios. Un engaño que sin duda se cobrará el pueblo en los procesos electorales que se avecinan.

Por otro lado, resulta candoroso afirmar que no es el propio gobernador quien toma la iniciativa para la verificación vehicular. Entonces las popuestas que se envían al Congreso se llevan a cabo sin el visto bueno del ejecutivo estatal? Quien está tomando esa iniciativa, supuestamente basada en estudios ambientalistas –de los que nada dice el comunicado por cierto-, es el secretario de su gabinete, precisamente el del medio ambiente y ecología. Pues que no es lo mismo?

Una iniciativa que ya está en el Congreso local en donde según dice el comunicado oficial, se encuentra en el proceso de aprobación para obtener el “Título de Concesión para el Establecimiento, Operación y Prestación del Servicio de Centros de Verificación Vehicular en el Estado”.

Destaca el comunicado oficial lo que mencionábamos anteriormente, que el parque vehicular en el estado, “ha experimentado un crecimiento acelerado, con el consecuente aumento en los índices de contaminación ambiental por la emisión de gases derivados de la combustión de hidrocarburos, la cual se debe frenar para evitar que en breve tiempo se afecte de manera irreversible la flora y fauna y se causen graves problemas de salud a la población”. Y donde están los estudios que avalan este diagnóstico? Puede usted imaginarse un problema ambiental por el exceso de vehículos en toda la zona maya? A menos que se refieran a los cientos de triciclos que transitan por esas calles. Por otro lado, no tiene derecho la comunidad en el estado de conocerlo? Después de todo, a quienes nos obligarán a pagar son a los ciudadanos.

Si acaso la única ciudad en donde se ha disparado el aumento de vehículos sea Cancún, pero, sin grandes problemas. Porque ni en Playa del Carmen. Y que me dicen de Cozumel? O la propia capital estado, Chetumal.Claro que no somos expertos biólogos o ambientalistas.

Ahora bien, señalan que serán 12 centros de verificación en la entidad, los cuales serán operados por particulares. Y nos preguntamos: quienes los manejarán? Habrá licitación y convocatoria obligada para ser merecedores de ellos? O, sucederá como en todo, entrarán al quite ex gobernadores, funcionarios, familiares de estos y/o amigos entrañables. Ya tenemos muchos casos de tráfico de influencia, rellenos sanitarios, concesiones de taxis, compañías navieras, construcciones de escuelas, edificaciones de obras de gobierno y un sinfín de jugosos negocios.

Eso sí, aclara el comunicado, “independientemente de quien lo cobre –lo que deja abierta la posibilidad gubernamental a cobrarlo-, los 30 mdp que se recaudaría con esa verificación, no se compara a los 380 mdp que se recaudan actualmente por la tenencia. No pues así, ni que decir.

Y nos adornan subliminalmente el comunicado señalando que, con la verificación de los vehículos en el estado se fortalecerá el” Quintana Roo Verde”, conservando las selvas, mares, lagunas y todo el entorno natural que mantiene a Quintana Roo en la preferencia del turismo internacional. Y preguntamos y decimos? La mejor forma de conservar el medio ambiente y ese entorno ecológico es sin duda, negando los permisos a inversores depredadores que arriban al estado, o no es así?

Ciertamente, el Gobierno del Estado se comprometió a no promover un impuesto compensatorio al dejar de cobrar la tenencia de vehículos, pero no prometió no buscar alternativas en donde, de uno u otro modo, los quintanarroenses tengamos que desembolsar algunos pesos con el pretexto de una verificación vehicular obligatoria e innecesaria. Y eso que no han mencionado que, el engomado, el cambio de placas y la tarjeta de circulación no vienen gratis. Y no es poca cosa.

Finaliza el escrito destacando que “esta iniciativa aquí comentada será sometida a escrutinio de los señores diputados de todos los partidos representados en el Congreso del Estado”. Y como ya sabemos como se las gastan “nuestros” diputados en el recinto que alberga el mural de Elio Carmichael, damos por hecho su aprobación y aplicación, a pesar del descontento de los ciudadanos que olvidan ya instalados en sus curules.