Salud pública deficiente.
Jueves 22 de Marzo de 2012 hrs.
Inaceptables, deprimentes e incongruentes resultan los servicios de salud pública en el estado de Quintana Roo.

Inaceptable porque resulta increíble que en un estado turístico que se jacta de ofrecer al turismo servicios de primera, incluyendo los de salud, sus habitantes carezcan de servicios médicos elementales.

Deprimente, porque la población solo escucha frases y argumentos de avance en el tema de salud solo en letras de tinta y papel.

Incongruente, porque exhibimos adelantos en materia turística, presumimos liderazgo en este ramo, mientras la población, esa que vive a diario en estos súper destinos turísticos, sufre por la falta de tecnología médica para subsanar males, que muchas veces requieren de un servicio inmediato y presto.
Y se dice con conocimiento de causa. Hace apenas algunos días, luego de un percance personal de salud, pudimos constatar lo anterior. Esta es la historia.
Sucedió en la ciudad de Chetumal, la capital del estado, en donde se concentran los poderes de gobierno pero, incongruentemente, donde se carece de lo más elemental en servicios de salud pública, entre otras muchas carencias.

Recurrir al Hospital General de esa ciudad, fue una odisea. Eso sí, “gracias” al seguro popular, ese que sirve de alguna manera para censar a los derechohabientes, pero que alivia la billetera de la población de escasos recursos, se vio imposibilitado para atender mediante un tomógrafo nuestra urgencia. La causa; el tomógrafo estaba descompuesto. Ni siquiera los servicios de una clínica privada pudieron salvar este pequeño detalle pues, también se encontraba en el mismo estado. Es decir, en Chetumal, descubrimos que solo existen dos tomógrafos.

Ni siquiera el IMSS o el ISSSTE de es a ciudad, cuentan con este servicio, al menos esa fue la explicación que dieron los galenos y enfermeros de ese nosocomio público. O al menos semi público, porque si usted no está afiliado al famoso seguro popular, le cobrarán hasta por la aspirina que solicite para pasar el susto en el Hospital General.

De inmediato viajamos a Playa del Carmen para trasladarnos a Cancún, pero, de nuevo otra sorpresa. De igual forma resultó estar el Hospital General de Cancún al cual, según versión oficial, se encontraba “indispuesto” ante la faltaba de “tinta” del escáner que imprime las radiografías del tan requerido tomógrafo.

En Playa del Carmen el asunto no podía ir peor, el Hospital General de esa ciudad, según versión de personas de apoyo social, no cuenta con ese importante aparato, entre muchos otros. El único servicio médico publico que me quedaba por recorrer era el IMSS pero, de nuevo sorpresa! No podía solicitarlo porque ese servicio solo se les da a pacientes que son derechohabientes. Es decir, ni aún en caso de vida o muerte, ese instituto podría auxiliarme.

Por último, no quedaba más remedio que recurrir a los servicios privados para realizar las benditas tomografías. Y más sorpresas, como en un mercado, y ofreciendo costos al mejor postor, los precios oscilaban entre los 3 a los 5 mil pesos en cualquier clínica de Cancún y Playa del Carmen. Cual y porque era la diferencia en los precios, nunca lo sabré. Lo que si se, es que aparentemente no existe una regulación de precios por realizar tomografías, encefalogramas, electrocardiogramas o cualquier otro servicio de este tipo.

Por último, pasadas ya las 24 horas del incidente y ante la justa desesperación, no quedó otra salida que viajar a la ciudad de Mérida. Una ciudad en donde la cultura médica de tradición, obliga a los galenos y a las clínicas a atender, aún en horas fuera de servicio.

Los precios, casi todos regulados supongo pues eran casi uniformes, me arrojaron que, por una tomografía de la más completa usted pagará 2,800 pesos, por un encefalograma 1,200 y por unos análisis clínicos de sangre en general 650 pesos. Es decir, con los 5 mil pesos de una sola tomografía que me exigían en MI tierra, pude realizar todos los exámenes médicos necesarios. A pesar de los costos del viaje y hospedaje si no se tiene parientes y amigos a quien recurrir, el servicio médico resultó aún más económico que en el lugar que uno habita.

Pero, que sucede con la población que apenas y obtiene el salario mínimo? Como quiera que sea uno piensa, me “endrogo” pero no me muero. Pero, que sucede con esas personas que recurren desesperadas a las clínicas que ofrecen servicios públicos y que a la mera hora carecen de herramientas médicas, que se rigen por horarios burócratas, que funcionan con aparatos arcaicos y descompuestos? Pues nada, que pueden sentarse a esperar pero…su muerte, sin que una fibra de esos cientos de enfermeros, trabajadores, médicos o funcionarios insensibles, reaccionen. Y lo que nos falta por ver.

Y uno se pregunta, donde están esas inversiones millonarias para el sector salud, sonde se encuentran esos aparatos sofisticados que costaron cientos de millones de pesos y que tanto el gobierno estatal como federal anuncian con una bien estudiada mercadotecnia?

Ciertamente, se requiere de mucha inversión para subsanar a ese sector que día a día requiere mas herramientas médicas y una alta tecnología pero, al menos no deberían de lanzar fanfarrias de éxitos que cada día, como yo, los ciudadanos comprobamos que solo se trata de avances en letras de tinta y papel.

Quintana Roo, debería ser más congruente con el liderazgo turístico que exhibe. También es cierto que los servicios médicos para los turistas existen pero, a precios de euros y dólares, costo que no podrían pagar el grueso de la población por los precios elevadísimos. Por ello, hablar de turismo médico en este estado, se mira muy, pero muy lejano. Sería cosa de dos mundos no?