LEGIONELLA CREA FALSA ALARMA EN COZUMEL.
Domingo 15 de Agosto de 2010 hrs.
Por: Juan José Cuart.

LA LEGIONELLA

En días pasados se hizo eco en algunos foros e incluso en una nota de prensa local la noticia de que podrían haberse detectado varios casos de Legionelosis o Enfermedad del legionario en la Isla de Cozumel. Las informaciones divulgadas fueron confusas y contradictorias, creando una sensación de pánico innecesaria en algunos ámbitos. Fuentes internacionales y oficiales consultadas no confirmaron brote alguno.

La Legionelosis es una enfermedad causada por la bacteria Legionella, de la cual existen 41 especies. Entre ellas la más común es la Legionella pneumophilla, de la que se han descrito además 15 serogrupos distintos.

La presencia de esta bacteria en el agua no debe considerarse extraña, ya que es una bacteria que vive en el agua, es ubicua (se encuentra en todas las aguas de forma natural; excepto en el agua salada) y es capaz de sobrevivir y multiplicarse en una amplio rango de condiciones ambientales.

Sin embargo, la presencia de la bacteria en el agua no es sinónimo de enfermedad, ya que para ello deben darse múltiple factores. La enfermedad se produce exclusivamente por inhalación de aerosoles (microgotas de agua dispersadas en el aire) que contienen a dicha bacteria. La bacteria no se transmite por ingestión de agua contaminada ni existen evi-dencias de su transmisión de una persona a otra. Además, debe considerarse que existen grupos de personas con mayor riesgo de enfermarse y la manifestación clínica, en caso de enfermedad, puede dar lugar a una fiebre de Pontiac (o síndrome febril agudo similar a una gripe fuerte) o a la Legionelosis (neumonía atípica para la que existe tratamiento, pero con un índice de mortalidad entre el 10 y el 15% en grupos de riesgo como personas con enferme-dades respiratorias crónicas).

Teniendo en cuenta que la bacteria vive en nuestras aguas de forma natural, los es-fuerzos deben ir encaminados hacia toda una serie de medidas específicas para prevenir su crecimiento y diseminación, especialmente en instalaciones de alto riesgo como pueden ser sistemas de abastecimiento de agua, sistemas complejos de agua caliente, torres de refrige-ración, condensadores evaporativos o jacuzzis, por ejemplo.

En la República Mexicana no existe una legislación específica que establezca las medidas de prevención obligatorias ante esta bacteria, así como tampoco existe la obligato-riedad de la información de casos o detección de la bacteria en instalaciones. Un paso que se considera necesario es ponerse al día a nivel nacional o estatal en materia normativa en este sentido, ya que probablemente muchas personas han pasado esta enfermedad incluso sin saberlo por la falta de información y regulación al respecto. Dicha normativa debería abarcar no sólo las pautas de prevención, sino las medidas de actuación en caso de brote y la correcta capacitación del personal responsable del mantenimiento de las instalaciones.

Algunas premisas básicas se basan en mantener un nivel de cloro adecuado en las redes de agua (aunque la bacteria ha demostrado ser resistente al desinfectante en determi-nadas circunstancias), garantizar que el agua caliente sanitaria de servicio supera los 50ºC, evitar el estancamiento de agua en las tuberías, verificar que no existan capas de biofilm en las instalaciones y prevenir la formación de óxidos de hierro (nutriente natural de la bacteria).

La prevención de la Legionelosis es un tema de suma importancia y que requiere de conocimientos avanzados para establecer las pautas necesarias. Para ello, debería ser requi-sito que el personal que realiza las operaciones de prevención sea capacitado por expertos en la materia, para lo que se requiere de certificaciones emitidas por organismos de salud oficiales que sólo pueden obtenerse a día de hoy en EEUU y en algunos países de Europa. Sin los conocimientos adecuados, se corre el riesgo de activar protocolos o medidas que no sólo no prevengan la proliferación del microorganismo, sino que lo favorezcan.


En un área de gran afluencia turística como la nuestra, todos los estamentos deberían estar involucrados en esta prevención, iniciando por los productores y suministradores de agua, los establecimientos hoteleros y, por supuesto, las autoridades sanitarias. La mayor parte de hoteles de la zona tienen implantados programas de control y prevención frente a esta bacteria, aunque en algunos casos las asesorías que reciben en este sentido no cubren todos los requisitos o se aplican de forma insuficiente. La prevención que realizan en este sentido los suministradores de agua es limitada y los conocimientos por parte de los inspectores de salud son también insuficientes. La capacitación técnica en este sentido es de gran importancia y, como se comentaba anteriormente, debe ser realizada siempre por verdaderos expertos en la materia y certificados oficialmente.

No deben con ello provocarse alarmas innecesarias, pero sí es necesario tener muy presente que la Legionella es una bacteria que nos rodea al estar presente en el agua, por lo que los esfuerzos deben encaminarse a tomar todas las medidas preventivas posibles para evitar riesgos.