Las pérdidas del PRI en Q Roo.
Lunes 09 de Julio de 2012 hrs.
Finalmente, con el 93.94 por ciento del cómputo distrital y la apertura de 68 mil 384 paquetes electorales, el priista Enrique Peña Nieto confirmaba este fin de semana, su ventaja al obtener 38.22 por ciento de la votación, con 19 millones 102 mil 296 votos a su favor. Andrés Manuel López Obrador registraba 31.56 por ciento, es decir 15 millones 773 mil 146 votos, con una diferencia de 6.6 respecto al priista. Josefina Vázquez Mota llevaba 12 millones 706 mil 342 votos, equivalentes al 25.42 por ciento y Gabriel Quadri alcanzaba el 2.28 por ciento de los sufragios con un millón 141 mil 54 votos. Nada, que las cuentas para el IFE están claras pero, que no le cuadran al tabasqueño.
Por lo pronto, ya anunciaron desde el PRD que pedirán al TRIFE la nulidad de la elección presidencial. López Obrador, insiste en que lo mejor, es la resolución de la impugnación genérica que dicen, tardaría más de un medio y medio y resolverse. Las izquierdas no quitarán el dedo del renglón y la república amorosa, poco a poco se desmorona. Que seguirá a esta impugnación?
Y mientras el PRI ratifica su triunfo -al menos ante las autoridades electorales-, se prepara para la conformación de sus bancadas en el senado y en el Congreso de la Unión. Según los últimos resultados, el PRI alcanzará mayoría en la Cámara de Diputados pero, únicamente con ayuda del Partido Nueva Alianza. Luego del término del cómputo de la elección de los 300 diputados uninominales, el PRI registró 157 de los 300 diputados plurinominales y 50 más por representación proporcional, y con las 34 diputaciones del Partido Verde y las 10 del PANAL (lo que une de forma insoluta su alianza con la maestra Gordillo) alcanza los 251 legisladores.
En cuanto a la Cámara de Senadores, el PRI se perfila para ser la primera fuerza parlamentaria, pero sin mayoría absoluta. De acuerdo con los últimos resultados, el tricolor obtendría 52 escaños que los sumaría a los 9 del PVEM con lo que no alcanza la mayoría absoluta en la Cámara Alta. Le faltarían 4.
Y en Quintana Roo, uno de los estados en que ganó AMLO y la izquierda mexicana, al igual que en los estados de Guerrero; Morelos; Distrito Federal; Tlaxcala; Puebla; Oaxaca y Tabasco, las próximas elecciones para las presidencias municipales y diputados locales, han prendido focos rojos en el PRI.
Claro, las cifras no están como para sentarse a la contemplación y no alertarse, si se toma en cuenta que AMLO salió victorioso con 216,517, obteniendo el 41.99%de votos en los 3 distritos que abarcan todo el estado de Quintana Roo, mientras que EPN, perdió con 171,506 votos, 33.26%; JVM y el PAN en tercer lugar con 107,047votos, con el 20.76% y, finalmente Quadri en el último puesto con 9,971 y el 01.93%. En donde los quintanarroenses tuvieron una participación ciudadana del 58.14% de electores que votaron.
Y, aunque algunos personajes y el propio “fuego amigo” insisten en culpar a Roberto Borge, la verdad es que la traición, la indiferencia, los errados gobiernos municipales, un inequitativo equipo de campaña y el mencionado “fuego amigo”, se confabularon para lograr el triunfo de López Obrador y los partidos de izquierda nuevamente en Quintana Roo. Y sino, cheque usted.
Resulta significativo que en el distrito 02, que abarca el municipio de Othón P. Blanco, sea en donde el electorado se volcó en las urnas, ya que de todos los distritos, este fue en donde existió más participación ciudadana, contabilizando 151,165 votos es decir, el 65.45%. Pero, aunque ganó la coalición de izquierda en este distrito, justamente en Chetumal, la votación estuvo muy, pero muy pareja con el PRI, gracias a las comunidades rurales..
Muy diferente fue el resultado en el distrito 01, en Solidaridad, que abarca: Cozumel, Isla Mujeres, todo el municipio de Solidaridad, incluyendo obviamente Playa del Carmen y Tulum y su zona maya; en donde la participación ciudadana, fue menor, con tan solo el 54.69% . Pero, la mayoría de los 239,156 votos fueron para favorecedores a AMLO.
Dato curioso? Que fue precisamente en Playa del Carmen, en donde se concentró la mayoría de votos para López Obrador y las izquierdas; incluyendo también, la pérdida en esta plaza junto con la de Cancún, para los candidatos al senado y a la diputación federal por este distrito, Félix González y Román Quian, quienes en contraparte se repusieron para lograr su triunfo en los municipios de Cozumel , Tulum y la zona maya.
En cuanto al Distrito 03 que abarca el conflictivo municipio de Benito Juárez con Cancún al frente, AMLO ganó con un total de 2,255 votos, ante un 57.30% de participación ciudadana. Un distrito en donde desde tiempo atrás, el PRI no ha podido validar una victoria. El efecto AMLO, ciertamente tuvo su presencia pero, un gobierno municipal perredista y la sombra de Gregorio Sánchez Martínez, también pesaron en las urnas. De ahí que la candidata priista por este distrito, haya sido superada y vencida por mucho, por su contraparte del PRD, a la diputación federal.
Y, si en esta elección, Quintana Roo al frente de un gobierno priista -como ha sido la tradición desde su creación-, perdió la contienda hacia Los Pinos, frente a la coalición de izquierda, habría que hacer historia y recordar -aunque supongo que no es un consuelo-, que la anterior contienda electoral por la presidencia de México en el 2006, el tricolor de igual manera perdió ante la coalición del PRD/Convergencia/PT, colocando al tricolor y su aliado verde, en la tercera fuerza política en el estado –y en el país-. En esa ocasión, la izquierda resultó triunfadora con el 28.90%; el PAN en segundo lugar con el 27.24%; en el tercer lugar la coalición PRI/PVEM, con el 38.33%; seguidos en cuarto lugar otro partido alterno, con el 2.28% y por último Alianza con tan solo el 0.72%.
Tema aparte resulta el análisis de los resultados de los candidatos para diputados y senadores por Quintana Roo en las pasadas contiendas, en donde hubo mínima pérdidas de votos para el PRI, que resultó por cierto vencedor en esas ocasiones.
Resultados desastrosos que se dieron justamente al término de la golpeada administración del ex gobernador Joaquín Hendricks, quien le heredo esa lápida a su sucesor, Félix González. Lo demás es historia conocida. Roberto Borge entonces, tiene el mérito de que en un año y meses de un gobierno de rompecabezas, pudo empujar a su partido, el PRI, al segundo lugar de preferencias electorales en Quintana Roo.
Quizá por ello, ante este panorama, ha tomado las riendas con acciones que marcan estrategias positivas para el PRI. El gobernador, de extracción priista, se ha enclavado en la redefinición del tricolor en Q Roo, a la voz de ya! Al parecer, no está esperando sentarse para marcar estrategias con políticas complicadas. Tampoco se ha empeñado, -compensando la derrota-, en buscar culpables.
Todo lo contrario, se ha dedicado a intensificar el trabajo de gobierno y el de su administración, en el entendido de que el diagnostico no ha sido el mejor para su partido, y es la ciudadanía la que reclama atención y justicia social. Sobre todo en los municipios en donde los focos rojos se prendieron peligrosamente. Con Ayuntamientos que reclaman atención, ante la falta de compromiso de alcaldes que no han podido o querido gobernar, sin mirar más allá de sus propios intereses de índole personal y políticos.
Si bien es cierto que Quintana Roo fue ganada por la coalición de izquierda por el efecto AMLO y que el voto cruzado es un hecho que prevaleció en la mayoría de los municipios, también es cierto que el PRI, cuenta aún con bastiones tricolores fuertes, que pelearan con todo, para reconquistar al electorado que se perdió en esta batalla, que no en la guerra. Al menos ese es el mensaje.
La restructuración del Tricolor estatal se vislumbra a corto plazo, así como los cambios en el gabinete de Borge que va, con mano dura. Y si bien Enrique peña Nieto salió victorioso en la contienda nacional, la derrota en un estado como Quintana Roo, se resiente de nuevo, cuando se asoman las próximas contiendas locales.
Por lo pronto, ya anunciaron desde el PRD que pedirán al TRIFE la nulidad de la elección presidencial. López Obrador, insiste en que lo mejor, es la resolución de la impugnación genérica que dicen, tardaría más de un medio y medio y resolverse. Las izquierdas no quitarán el dedo del renglón y la república amorosa, poco a poco se desmorona. Que seguirá a esta impugnación?
Y mientras el PRI ratifica su triunfo -al menos ante las autoridades electorales-, se prepara para la conformación de sus bancadas en el senado y en el Congreso de la Unión. Según los últimos resultados, el PRI alcanzará mayoría en la Cámara de Diputados pero, únicamente con ayuda del Partido Nueva Alianza. Luego del término del cómputo de la elección de los 300 diputados uninominales, el PRI registró 157 de los 300 diputados plurinominales y 50 más por representación proporcional, y con las 34 diputaciones del Partido Verde y las 10 del PANAL (lo que une de forma insoluta su alianza con la maestra Gordillo) alcanza los 251 legisladores.
En cuanto a la Cámara de Senadores, el PRI se perfila para ser la primera fuerza parlamentaria, pero sin mayoría absoluta. De acuerdo con los últimos resultados, el tricolor obtendría 52 escaños que los sumaría a los 9 del PVEM con lo que no alcanza la mayoría absoluta en la Cámara Alta. Le faltarían 4.
Y en Quintana Roo, uno de los estados en que ganó AMLO y la izquierda mexicana, al igual que en los estados de Guerrero; Morelos; Distrito Federal; Tlaxcala; Puebla; Oaxaca y Tabasco, las próximas elecciones para las presidencias municipales y diputados locales, han prendido focos rojos en el PRI.
Claro, las cifras no están como para sentarse a la contemplación y no alertarse, si se toma en cuenta que AMLO salió victorioso con 216,517, obteniendo el 41.99%de votos en los 3 distritos que abarcan todo el estado de Quintana Roo, mientras que EPN, perdió con 171,506 votos, 33.26%; JVM y el PAN en tercer lugar con 107,047votos, con el 20.76% y, finalmente Quadri en el último puesto con 9,971 y el 01.93%. En donde los quintanarroenses tuvieron una participación ciudadana del 58.14% de electores que votaron.
Y, aunque algunos personajes y el propio “fuego amigo” insisten en culpar a Roberto Borge, la verdad es que la traición, la indiferencia, los errados gobiernos municipales, un inequitativo equipo de campaña y el mencionado “fuego amigo”, se confabularon para lograr el triunfo de López Obrador y los partidos de izquierda nuevamente en Quintana Roo. Y sino, cheque usted.
Resulta significativo que en el distrito 02, que abarca el municipio de Othón P. Blanco, sea en donde el electorado se volcó en las urnas, ya que de todos los distritos, este fue en donde existió más participación ciudadana, contabilizando 151,165 votos es decir, el 65.45%. Pero, aunque ganó la coalición de izquierda en este distrito, justamente en Chetumal, la votación estuvo muy, pero muy pareja con el PRI, gracias a las comunidades rurales..
Muy diferente fue el resultado en el distrito 01, en Solidaridad, que abarca: Cozumel, Isla Mujeres, todo el municipio de Solidaridad, incluyendo obviamente Playa del Carmen y Tulum y su zona maya; en donde la participación ciudadana, fue menor, con tan solo el 54.69% . Pero, la mayoría de los 239,156 votos fueron para favorecedores a AMLO.
Dato curioso? Que fue precisamente en Playa del Carmen, en donde se concentró la mayoría de votos para López Obrador y las izquierdas; incluyendo también, la pérdida en esta plaza junto con la de Cancún, para los candidatos al senado y a la diputación federal por este distrito, Félix González y Román Quian, quienes en contraparte se repusieron para lograr su triunfo en los municipios de Cozumel , Tulum y la zona maya.
En cuanto al Distrito 03 que abarca el conflictivo municipio de Benito Juárez con Cancún al frente, AMLO ganó con un total de 2,255 votos, ante un 57.30% de participación ciudadana. Un distrito en donde desde tiempo atrás, el PRI no ha podido validar una victoria. El efecto AMLO, ciertamente tuvo su presencia pero, un gobierno municipal perredista y la sombra de Gregorio Sánchez Martínez, también pesaron en las urnas. De ahí que la candidata priista por este distrito, haya sido superada y vencida por mucho, por su contraparte del PRD, a la diputación federal.
Y, si en esta elección, Quintana Roo al frente de un gobierno priista -como ha sido la tradición desde su creación-, perdió la contienda hacia Los Pinos, frente a la coalición de izquierda, habría que hacer historia y recordar -aunque supongo que no es un consuelo-, que la anterior contienda electoral por la presidencia de México en el 2006, el tricolor de igual manera perdió ante la coalición del PRD/Convergencia/PT, colocando al tricolor y su aliado verde, en la tercera fuerza política en el estado –y en el país-. En esa ocasión, la izquierda resultó triunfadora con el 28.90%; el PAN en segundo lugar con el 27.24%; en el tercer lugar la coalición PRI/PVEM, con el 38.33%; seguidos en cuarto lugar otro partido alterno, con el 2.28% y por último Alianza con tan solo el 0.72%.
Tema aparte resulta el análisis de los resultados de los candidatos para diputados y senadores por Quintana Roo en las pasadas contiendas, en donde hubo mínima pérdidas de votos para el PRI, que resultó por cierto vencedor en esas ocasiones.
Resultados desastrosos que se dieron justamente al término de la golpeada administración del ex gobernador Joaquín Hendricks, quien le heredo esa lápida a su sucesor, Félix González. Lo demás es historia conocida. Roberto Borge entonces, tiene el mérito de que en un año y meses de un gobierno de rompecabezas, pudo empujar a su partido, el PRI, al segundo lugar de preferencias electorales en Quintana Roo.
Quizá por ello, ante este panorama, ha tomado las riendas con acciones que marcan estrategias positivas para el PRI. El gobernador, de extracción priista, se ha enclavado en la redefinición del tricolor en Q Roo, a la voz de ya! Al parecer, no está esperando sentarse para marcar estrategias con políticas complicadas. Tampoco se ha empeñado, -compensando la derrota-, en buscar culpables.
Todo lo contrario, se ha dedicado a intensificar el trabajo de gobierno y el de su administración, en el entendido de que el diagnostico no ha sido el mejor para su partido, y es la ciudadanía la que reclama atención y justicia social. Sobre todo en los municipios en donde los focos rojos se prendieron peligrosamente. Con Ayuntamientos que reclaman atención, ante la falta de compromiso de alcaldes que no han podido o querido gobernar, sin mirar más allá de sus propios intereses de índole personal y políticos.
Si bien es cierto que Quintana Roo fue ganada por la coalición de izquierda por el efecto AMLO y que el voto cruzado es un hecho que prevaleció en la mayoría de los municipios, también es cierto que el PRI, cuenta aún con bastiones tricolores fuertes, que pelearan con todo, para reconquistar al electorado que se perdió en esta batalla, que no en la guerra. Al menos ese es el mensaje.
La restructuración del Tricolor estatal se vislumbra a corto plazo, así como los cambios en el gabinete de Borge que va, con mano dura. Y si bien Enrique peña Nieto salió victorioso en la contienda nacional, la derrota en un estado como Quintana Roo, se resiente de nuevo, cuando se asoman las próximas contiendas locales.




















