Festival de cultura del Caribe, oportunidad de cimentar identidad a los quintanarroenses.
Martes 15 de Noviembre de 2011 hrs.
El Festival del Caribe arrancó el pasado fin de semana con alegría de parte de unos cuantos, expectativas de unos muchos y también con un caudal de críticas.

Y es que la comparación de esta edición del mencionado festival con las anteriores demostraciones de la cultura del Caribe al parecer están marcando un abismo en todos los puntos importantes: organización, sedes y por supuesto lo esencial; la presentación de verdaderos grupos que representen la identidad caribeña.

Y si bien es cierto que es un evento para unir lazos culturales con otros países, y también  -hay que cirlo-, una manera de promover los destinos turísticos hacia el mundo, lo cierto es que parece que se olvida en un rincón que primero es lo primero: organizar la casa.

Y, si la intención es buena, no ha bastado ese ingrediente para superar los fastuosos, alegres y valiosos festivales de antaño. Pero sobre todo, se ha olvidado el fin de este: un mensaje de identidad cultural entre los quintanarroenses.

Si bien es cierto que los tiempos y los recursos no son lo mismo que en el pasado, lo cierto es que como mucho se ha citado, el “feeling” de esta edición está muy lejano al corazón y sentimiento de los quintanarroenses que, a excepción de la inauguración en Cancún y de la presentación que hubo en Chetumal, en el que la población acudió a presenciar la actuación de algunos conocidos cantantes y grupos de danza, no ha podido dar su estirón en audiencia.

La ausencia de grupos o artistas de la muy caribeña isla antillana de Cuba, ha sido como preparar el pastel con poca levadura. Esto no quiere decir que los demás participantes no tengan su valor en calidad artística y en muchos casos hayan algunos que los superen tanto musical , como culturalmente. El talento hay y mucho, pero, la representación, historia y ritmo de la cultura cubana definitivamente es parte importante en este crisol de cultura caribeña.

Y cual es el mensaje de este conjunto de expresiones culturales? El Festival de Cultura del Caribe, debería de ser en un estado poblado por una mayoría de emigrantes de otros estados y países, un cimiento de importancia para no solo resaltar nuestra impresión cultural , sino también para solidificar y unir una cultura de identidad propia.

Ciertamente la cultura maya es nuestra raíz más próxima pero, finalmente somos caribeños. Dos enfoques que se manifiestan por la zona en que nos tocó nacer y/o vivir. Dos expresiones de identidad propias, unidas en una sola. Nuestro estado requiere de estos valores ahora más que nunca por la amenaza de una sociedad en vías de descomposición y la criminalidad rondando por las calles.

Una oportunidad de inculcarles a nuestros hijos, nietos y familia lo que representa nuestra identidad, nuestro estado y nuestro futuro. Con todos los valores que ello implica.

Lástima que este festival se pierda en la vorágine de los intereses, los recursos y la política. Con ello, se pierde la oportunidad de seguir cimentando lo que Quintana Roo necesita y eso es: identidad y valores.

Apenas inicia y seguramente saldrán muchas sorpresas. Habrá que esperar a que todas las manifestaciones culturales finalicen para realizar una evaluación que, si bien no le quitará el sueño a la titular de la cultura en Q Roo, si dejará un parámetro al gobernador Roberto Borge para la realización de una futura edición del otrora famoso “Festival de Cultura del Caribe” en el que también esté implícito el claro mensaje de un festival cultural de esta altura.

Uno en el que quizá no se encuentren los mismos rostros organizadores actuales, por distintas razones: unos por la búsqueda de “sus tiempos políticos” y otros porque su caudal se dirige a una vocación de imagen y en algunos casos de ejercicio de la pluma y la poesía. Al tiempo!