El PRI recapitula y analiza los puntos de derrota.
Miércoles 22 de Agosto de 2012 hrs.
Quizá a Enrique Peña Nieto le podrán adjudicar yerros, deslices, vaciarse el gel familiar y, hasta pintarse las canas en un acto de presunción. Pero, si alguna cualidad goza y hasta la disfruta es el contacto con la gente.

Dicen que durante su cierre de campaña en Chetumal, el ahora presidente electo de México, pidió a sus colaboradores, romper la valla y permitir al “pueblo” acercarse a saludarlo. Entre abrazos, besos y apretujones, propios de esas giras proselitistas, Peña Nieto recibió toda clase de quejas de la multitud que se arremolinaba en su entorno. Le señalaron especialmente sobre la distancia, que algunos políticos y candidatos quintanarroenses situaban con el pueblo, rodeados de guaruras y paleros.

Quejas que Peña Nieto supo recibir y percibir al momento, al llamar al bloque priista en el estado, a corregir de inmediato esa falta.

Enrique Peña Nieto, se fue, con la certeza del triunfo. Lo mismo sucedió en otros estados. Sin embargo y a pesar de la victoria nacional de su partido, el PRI, las derrotas en algunas entidades, lo mantienen preocupado.

La derrota más contundente que tuvo el PRI fue en el DF, donde el bloque de izquierda obtuvo 2 millones 532 mil votos contra 1 millón 244 mil de votos que recibió el tricolor y fueron los defeños y no “tabasqueños” quienes le dieron la victoria a ese partido. Y aunque se entiende por estar gobernada desde hace muchos años por la izquierda, la realidad es que los defeños, se sienten cómodos y satisfechos con los gobiernos de izquierda. Vaya, les ha dado resultados positivos.

Y si Peña Nieto y colaboradores analizan las derrotas, la dirigencia nacional del PRI, hace lo propio calificando como “focos rojos” la pérdida de estas entidades. De 31 entidades federativas y un D.F; el presidente electo de México, perdió en 11 estados de la República. Es decir ganó en tan solo 21 demarcaciones.

Y mientras, la secretaria de Acción Electoral del PRI, se lava las manos a través de un “análisis político” de lo ocurrido en los estados donde el PRI fue derrotado, voltea discretamente su mirada hacia los gobernadores de los estados perdedores. Un análisis tardío, de parte de quien al parecer estaba más ocupada por conseguir su curul en el senado…que por el triunfo de su candidato.

La contienda presidencial del PRI fue derrotada por el PAN en Guanajuato, Nuevo León y Tamaulipas, y por el PRD en el Distrito Federal, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco y Tlaxcala.

Y no, no fue el efecto AMLO, ni siquiera la nutrida colectividad tabasqueña afincada en Quintana Roo, quien le dio el triunfo a la izquierda. Fueron las manos invisibles del fuego amigo y de otros no tan amigos, quienes operaron para que así fuera.

Sin olvidar que, como en el pasado, Quintana Roo perdió, por la falta de atención y acciones de los gobernantes que heredaron a la actual administración, todo ese tufo. Será por ello que el joven Borge, inteligente y pragmático, ha entendido el mensaje y recorre punta a punta el estado, en un claro acercamiento con sus gobernados.