El efecto de una medalla de oro olímpica.
Lunes 13 de Agosto de 2012 hrs.
Luego del estrés, diferencias y pleitos que dejaron las elecciones, sobre todo la elección presidencial, que significó para los mexicanos elegir a quien dirigirá el destino de 112,3 millones de habitantes -según el último censo del Inegi-, la noticia del triunfo y consecuente medalla de oro de la selección mexicana olímpica de fútbol, la sonrisa y los buenos ánimos se han dejado sentir en el aire de cada calle del país.

Sobre todo en un país futbolero. Y, hasta para aquellos a los que el deporte de “la patada” no es de su predilección, el festejo de un triunfo con medalla de oro, siempre compensa esa diferencia. México, vibró y luego de meses de diferencias políticas, se unió en un solo grito: Ganamos! Viva México!
Lástima que el deporte y el triunfo de esa medalla olímpica y el orgullo de ser mexicanos, sobre todo a la hora de escuchar el himno nacional fuera de territorio nacional, solo dure un corto tiempo. Pero al final, el deporte y el fútbol, unió pasión, orgullo, triunfo e identidad nacional en todos los mexicanos. Debería de haber más eventos y claro, triunfos para México.
Y la flama se extinguió en el pebetero olímpico de Londres. Los atletas retornarán a sus países de origen, algunos coronados con la gloria del triunfo; todos, con valiosas experiencias que los harán mejores atletas.

Y si bien México al parecer ya perdió el miedo a enfrentarse a los “grandes” del deporte, y sin ser pesimistas, ni tratar de borrar el triunfo merecido y la alegría del cada vez más decaído ánimo nacional; se debería evaluar las cifras de las medallas ganadas en esta justa deportiva.

Estas cifras nos pueden ayudar a valorar con mayor imparcialidad nuestros triunfos y fracasos, pues si bien, los festejos populares en todo México por la victoria del TRI son satisfactoriamente justos, el número de medallas olímpicas que ha ganado México en muchos, muchos años, equivale al número de medallas que en los Juegos Olímpicos de Londres han obtenido los atletas de Rusia o de Gran Bretaña.

La llegada de la selección olímpica de fútbol, será apoteósica. Ese será el justo reconocimiento, no solo a los futbolistas triunfadores, sino para todos los atletas medallistas que demostraron garra y coraje. Para nadie es un secreto, que los atletas mexicanos, carecen de las facilidades y beneficios que reciben los afortunados de otros países, en donde el deporte y el triunfo, es parte de la cultura de esos pueblos. Felicidades atletas mexicanos.