El Cabildo, fuera de la austeridad municipal?
Martes 11 de Septiembre de 2012 hrs.
Una austeridad parcial, o no es austeridad o es una sandez a medias. Los ayuntamientos invocan al ajuste del “cinturón” pero, nunca se podrá apretar en una barriga que no encoge.

Y quienes deberían de dar ele ejemplo, podrían ser los concejales, esos que el pueblo elige a través de su voto,  y que ya en el cargo, se olvidan para que o por quienes fueron elegidos.

Ciertamente, la excepción marca la regla. No todos son cortados por la misma tijera pero, si van por la misma razón.

Vemos el caso específico de la comuna de Othón P. Blanco, en donde los concejales, armados de valor y sin dinero, reclaman y aclaman mas justicia. Trabajan y piden cuentas claras. Exigen los pagos para los trabajadores, que ven pasar los días y días, sin que sus cuentas crezcan ante la falta de salarios.

Seguramente cobraran unos sueldos que ya los quisiéramos aunque fuera por un solo mes, pero, al menos lo desquitan. Trabajan con lo que pueden y como pueden, Ni que decir de municipios como Lázaro Cárdenas, José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto y hasta Isla Mujeres. No importa el color del partido. Al final el color del dinero es el mismo.

Y si bien es cierto que los de Benito Juárez y Solidaridad, reciben sueldos millonarios, también es verdad que los alcaldes, se imponen y exigen. Al menos en Solidaridad, la verbigracia del alcalde es de imposición o castigo.

También es cierto, que dentro de un cabildo, el papel del síndico, resulta relevante. Es, quien finalmente se encargará de “pastorear” a los regidores, de verificar las cuentas y de aprobar lo que se tenga que aprobar. Su firma pesa.

Sin embargo, eso no implica a que no siga las reglas, o que no de el ejemplo, que aplique su  quehacer político pero, también el social.

Y eso es precisamente, es lo que está sucediendo en el Municipio de Cozumel. La síndico, porque es ella-, o no ha entendido o, no ha querido entender el tiempo de carencia y austeridad que tiene la columna.

 Mientras, el alcalde pero, sobre todo el tesorero, se truena los dedos para hacer frente a la nómina, a la cuenta corriente y a los cientos de proveedores que a diario atiborran las oficinas de la tesorería clamando su justo pago. La síndico del cabildo de Cozumel, es acusada, de darse una buena vida, con lujos y prebendas que no son las propias del tiempo que marca la comuna y el gobierno del estado, con una política de austeridad general. Una va, pegada con otra.

Arrendar un local por una suma excesiva es cuestionable pero, rentar un vehículo por mil pesos diarios es, sin dudarlo, un insulto. Quiere decir que al mes, solo por este servicio, se paga 30 mil pesos por el uso de su automóvil particular, que la transporta diariamente. Ciertamente, tiene todo el derecho de exigirlo. Pero ese no es el punto. Porque no conformarse con lo que se cuenta en especie o en dinero.

Lo demás, es “pecata minuta”. Que si cobra tano, que si tiene un séquito de empleados, que si su nómina de personal asciende a 150 mil pesos, excluyendo al pago de un asesor de procedencia extranjera. Todo ya es irrelevante. Tan solo con la exclusión de esa ostentosa y carísima oficina, de los pagos por uso de celular –y del celular mismo- y, sobre todo de la costosa renta de su valiosísima camioneta, la comuna podría darse un respiro.

Aspirar a crecer en la vida política del estado, es hacer política en serio. El quehacer político, se acrecenta con ganancias que se suman diariamente. No importa el talento, no importa el linaje por sí solos; importan si van junto a las acciones y como las apliques. Se va dejando huella. Unas veces tan firme, que es imposible de borrar: para bien o para mal. Otras veces son tan imperceptibles que con un soplido desaparecen. Lástima –para ellos o ellas-, que la vanidad y el ego, ganen, para dar paso a lo segundo.

Pero y mientras. seguirán "apechugando" los empleados. Seguiràn padeciendo los proveedores. seguirá sufriendo el alcalde. Seguirá sacando humo el tesorero en unas cuentas que no cuadran ante tanto gasto. La austeridad es para todos. Claro que los que dan el ejemplo de civilidad, deberían ser los representantes del pueblo, el cabildo y sino, quienes.