Ejercicio sin réplica-contraréplica un debate presidencial?
Lunes 11 de Junio de 2012 hrs.
La cita comenzó puntual. Sin edecanes, sin sorpresas. Al menos públicamente, los candidatos se veían tranquilos y animosos. Quizá en su interior, la defensa estaba mas que programada para salir en el momento adecuado. Llegaron todos, a enfrentarse a un “debate” que al final, como el primero, no fue tal.
Quedó convertido en un ejercicio con falta de espacios para discusión entre propuestas. Ausente de réplica-contrarréplica, el cual careció de una dinámica ágil y controvertida. Fue sin embargo, espacios de propuestas de gobierno, de esas que acostumbran dictar en los eventos de campaña.
A excepción de dos o tres señalamientos, que más bien fueron ataques a ciertas acciones de algún pasado nebuloso no hubo cambio en el guion. Y, a excepción del momento jocoso que despertó el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, provocando las risas en el auditorio presente, el acartonamiento, dejó insatisfacción en los televidentes y con motivos para que muchas personas pudieran confirmar o modificar su tendencia de voto.
Y en ese ejercicio de campaña, vimos a una Josefina Vázquez Mota, quien enfundada en un simple vestidito blanco, al que optó por encubrir con un saco azul en tono al color de su partido, no daba “el ancho”. Ella, sin embargo trató, sin conseguirlo, cambiar ese tono de voz, pasmoso y aburrido que, ni aún con propuestas y ataques bien confeccionados, logró superar en cualquier expectativa que se esperaba de ella.
Y si a la candidata panista la imagen y la voz no le ayudaron, a Enrique Peña Nieto le sobró presencia. Aunque hay que decir que su dicción y olvido del guion, lo traicionó repetidamente, dejando ver su fragilidad nuevamente en la improvisación. Su aspecto bien cuidado y acicalado, estaba enmarcado en rostro, cuello y manos perfectamente bronceadas, quizá manufacturado en alguna cámara solar o quizá por medio de algún producto exprofeso.
No dejó de asombrar que los años y el cansancio no hacen mella en el candidato priísta. Coronada su cabeza con un sospechoso color negro, sus incipientes canas se repartían estratégicamente a los lados de su rostro, incluyendo su famoso copete. Tales atribuciones lo posicionaron más como “galán” de telenovela, que como candidato. Eso sí, fue el único que hasta “close up” le tocó.
Y que decir de Gabriel Quadri, el candidato académico y “preguntón”, quien recurrió en esta ocasión a gestionar, criticar y hasta proponer, pero… no a la ciudadanía, sino a los otros candidatos, sus ideas, sin encontrar eco. Vaya, al menos demostró que economista, ni político es, cuando preguntó a los demás contendientes si estaría dispuesto a firmar un tratado de libre comercio con China. El único que le contestó, por cierto de manera regia y precisa, fue López Obrador.
Quadri, quien llegó con un aspecto que remonta a la memoria a su perfil justo de investigador y académico, fue aniquilado varias veces por la candidata panista, que no desaprovechó la oportunidad de recordarle su procedencia y a su madrina, política. Recibió pues, “gancho al hígado”.
Y quien le recetó lo mismo a Vázquez Mota fue precisamente Andrés Manuel López obrador. El tabasqueño, recurriendo a su agilidad mental y ocurrente, logró que la candidata panista fuera el blanco de las burlas, ante su respuesta socarrona y ocurrente, sobre un tema que, según el, lo remontaba a sus días iniciales en la “prepa”. Punto que seguramente le incrementó simpatías electorales.
Y quien no se aguantó las ganas para contestarle AMLO a través de su cuenta de Twitter, fue el presidente Felipe Calderón, quien le entró al debate y en apoyo a su candidata, contradiciendo las cifras y señalamientos del político tabasqueño, sobre que "la alta burocracia le cuesta al país 2,000 millones de pesos y no 300,000 mil millones". Se vale?? No lo replicó el vecino.
Al final, todos los candidatos presidenciables, llegaron con propuestas en las que aparecieron algunas coincidencias y muchos momentos de confrontación, en el que fue el último debate antes de la jornada electoral del próximo 1 de julio. Lo anterior, pese a que el movimiento juvenil #YoSoy132 solicitó al Instituto Electoral un tercer debate. Se quedaran con las ganas!
Quedó convertido en un ejercicio con falta de espacios para discusión entre propuestas. Ausente de réplica-contrarréplica, el cual careció de una dinámica ágil y controvertida. Fue sin embargo, espacios de propuestas de gobierno, de esas que acostumbran dictar en los eventos de campaña.
A excepción de dos o tres señalamientos, que más bien fueron ataques a ciertas acciones de algún pasado nebuloso no hubo cambio en el guion. Y, a excepción del momento jocoso que despertó el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, provocando las risas en el auditorio presente, el acartonamiento, dejó insatisfacción en los televidentes y con motivos para que muchas personas pudieran confirmar o modificar su tendencia de voto.
Y en ese ejercicio de campaña, vimos a una Josefina Vázquez Mota, quien enfundada en un simple vestidito blanco, al que optó por encubrir con un saco azul en tono al color de su partido, no daba “el ancho”. Ella, sin embargo trató, sin conseguirlo, cambiar ese tono de voz, pasmoso y aburrido que, ni aún con propuestas y ataques bien confeccionados, logró superar en cualquier expectativa que se esperaba de ella.
Y si a la candidata panista la imagen y la voz no le ayudaron, a Enrique Peña Nieto le sobró presencia. Aunque hay que decir que su dicción y olvido del guion, lo traicionó repetidamente, dejando ver su fragilidad nuevamente en la improvisación. Su aspecto bien cuidado y acicalado, estaba enmarcado en rostro, cuello y manos perfectamente bronceadas, quizá manufacturado en alguna cámara solar o quizá por medio de algún producto exprofeso.
No dejó de asombrar que los años y el cansancio no hacen mella en el candidato priísta. Coronada su cabeza con un sospechoso color negro, sus incipientes canas se repartían estratégicamente a los lados de su rostro, incluyendo su famoso copete. Tales atribuciones lo posicionaron más como “galán” de telenovela, que como candidato. Eso sí, fue el único que hasta “close up” le tocó.
Y que decir de Gabriel Quadri, el candidato académico y “preguntón”, quien recurrió en esta ocasión a gestionar, criticar y hasta proponer, pero… no a la ciudadanía, sino a los otros candidatos, sus ideas, sin encontrar eco. Vaya, al menos demostró que economista, ni político es, cuando preguntó a los demás contendientes si estaría dispuesto a firmar un tratado de libre comercio con China. El único que le contestó, por cierto de manera regia y precisa, fue López Obrador.
Quadri, quien llegó con un aspecto que remonta a la memoria a su perfil justo de investigador y académico, fue aniquilado varias veces por la candidata panista, que no desaprovechó la oportunidad de recordarle su procedencia y a su madrina, política. Recibió pues, “gancho al hígado”.
Y quien le recetó lo mismo a Vázquez Mota fue precisamente Andrés Manuel López obrador. El tabasqueño, recurriendo a su agilidad mental y ocurrente, logró que la candidata panista fuera el blanco de las burlas, ante su respuesta socarrona y ocurrente, sobre un tema que, según el, lo remontaba a sus días iniciales en la “prepa”. Punto que seguramente le incrementó simpatías electorales.
Y quien no se aguantó las ganas para contestarle AMLO a través de su cuenta de Twitter, fue el presidente Felipe Calderón, quien le entró al debate y en apoyo a su candidata, contradiciendo las cifras y señalamientos del político tabasqueño, sobre que "la alta burocracia le cuesta al país 2,000 millones de pesos y no 300,000 mil millones". Se vale?? No lo replicó el vecino.
Al final, todos los candidatos presidenciables, llegaron con propuestas en las que aparecieron algunas coincidencias y muchos momentos de confrontación, en el que fue el último debate antes de la jornada electoral del próximo 1 de julio. Lo anterior, pese a que el movimiento juvenil #YoSoy132 solicitó al Instituto Electoral un tercer debate. Se quedaran con las ganas!

















