Cocodrilos cancunenses sin "educación ambiental"
Lunes 17 de Septiembre de 2012 hrs.
Bien que no se hable de cifras alegres en cuanto a la ocupación hotelera en el estado, en donde el turismo nacional, acudió como siempre, a salvar la temporada “baja”, para complacencia del sector turístico.

Según cifras de la Secretaria de Turismo de Quintana Roo, la Riviera Maya y Cancún, alcanzaron un poco más del 50 por ciento de ocupación hotelera. Nada mal, si se toma como referencia los números bajísimos –diez por ciento menos- de la temporada pasada. Que ciertamente, nada tiene que ver con algo extraordinario más que, las afectaciones y los sube y baja en el sector.

Por otro lado, Cozumel, empezó a vivir, un pequeño descenso en la llegada de cruceros a sus muelles. La actividad turística en la Isla de las Golondrinas, tendrá un declive que solo con la imaginación, la experiencia y la vocación turística de los isleños, podrá atravesarse.

La promoción de destinos como la Riviera Maya, Cancún, Costa Maya y hasta Isla Mujeres a nivel nacional, rinde sus frutos. Ya hemos visto como el turismo internacional, según cifras de la Sectur se ha elevado, con muy buena directriz para los destinos turísticos de Quintana Roo.

Sin embargo, hay puntos que opacan ese trabajo, entre ellos: La inseguridad, el desempleo y ahora la presencia de cocodrilos en Cancún.

La noticia corrió como reguero de pólvora a punto de explotar. Algunos lectores ibéricos, preguntaban asustados, la magnitud del problema. Ciertamente ocultar la gravedad del asunto no sería la solución pero, si, una respuesta de acciones inmediatas que dejen claro, con veracidad, la dimensión de este asunto.

La Conanp, mediante un comunicado, ha señalado que el problema se llama: “educación ambiental”. Que los reptiles se sensibilizan a través de carnadas y otro tipo de acciones que estimulan a estos, a atacar a sus víctimas. Ante esto, sería más apropiado a crear una campaña sobre los peligros que podrían correr los turistas nacionales o extranjeros, o los propios habitantes al introducirse al hábitat de estos feroces –aunque diga la Conanp que no- reptiles?

Es decir, y disintiendo aún con las autoridades ambientales federales, el verdadero problema consistiría en realizar un certero y verídico monitoreo sobre la cercanía de estos, a áreas en las cuales se supone no deberían de estar. Porque, de nada serviría una educación ambiental de la población y del turismo sobre los cocodrilos, entre lo que se incluiría: no molestarlos, no darles de comer, no hostigarlos, no acercarse a las áreas –previamente señaladas-de peligro y un sinfín de indicaciones.

Pero que hacer ante la salida de su hábitat de estos reptiles. Porque, como hacerles saber a los propios cocodrilos que: no deben de acercarse a áreas fuera de su ambiente, no desear carne humana y no cercenar brazos y/o piernas. Habría que "educar" ambientalmente entonces a los cocodrilos, para que no salgan entonces de su "habitat". Ese es el peligro.

La Laguna de Nichupté ya no es la misma de hace años y estos animalitos ya no encuentran alimento que los satisfaga, de ahí que esta podría ser la causa de la salida dde su habitat, según comentan los que saben del asunto.

Si, cultura ambiental, respeto –y miedo- a los reptiles pero, vigilancia y monitoreo para detectar las áreas de peligro o, criaderos de estos para, señalizar el peligro, moverlos o, llevar a cabo acciones que eviten más accidentes de este tipo. El asunto de los cocodrilos, podría convertirse en otro warning, menos dañino, pero igual de peligroso que este y que los ya famosos y mal educados “Juanchos”.