Recordando a Rosario Castellanos.
Martes 09 de Agosto de 2011
Por Raúl Espinosa Gamboa.

Cancún 8 de agosto del 2011.-Rosario Castellanos Figueroa nació en la ciudad de México el 25 mayo de 1925 y murió en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974.

A los pocos meses de su nacimiento la llevaron a Comitán y más tarde a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, sitios donde realizó sus estudios primarios y secundarios, marchando después a la ciudad de México donde, en 1950, se graduó en la UNAM, y posteriormente en la Universidad de Madrid. A su regreso se desempeño en universidades mexicanas y estadounidenses.

Radicó un tiempo en Chiapas, como promotora cultural y en el Instituto Nacional Indigenista, directora de un grupo de teatro tzeltal-tzotzil, también ejerce como directora de Información y Prensa de la UNAM, participando igualmente en el Pen Club (asociación de escritores a nivel mundial, con sede en París).

En 1971, en el periodo presidencial de Luis Echeverría la nombró embajadora de México en Israel. Puesto que ocupó desde esa fecha hasta 1974, cuando un lamentable accidente provocado por una lámpara eléctrica le quitara la vida.

Destino

Matamos lo que amamos.
Lo demás no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca.
A ningún otro hiere un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos.
¡Que cese ya esta asfixia de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante para los dos
Y no basta la tierra para los cuerpos junto
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne de pupilas de vidrio;
su actitud que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen se vuelve
-antes que lo devore-.
(cómplice, fascinado) igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos.

Jaime Sabines le dedicó el poema que transcribimos:

Recado a Rosario Castellanos

Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor.
Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara,
Si lámpara encendida,
Desperdiciada lámpara de día eras tú.

Retonta por desvalida, por inerme,
Por estar ofreciendo tu canasta de frutas a
Los árboles, tu agua al manantial, tu calor al desierto,
Tus alas a los pájaros.

Retonta, rechayito, remadre de tu hijo y de ti misma.
Huérfana y sola como en las novelas,
Presumiendo de tigre, ratoncito,
No dejándote ver por tu sonrisa,
Poniéndote corazas transparentes,
Colchas de terciopelo y de palabras
Sobre tu desnudez estremecida.

¡Cómo te quiero, Chayo, cómo duele
Pensar que traen tu cuerpo! -así se dice-
(¿Dónde dejaron tu alma? ¿No es posible
Rasparla de la lámpara, recogerla del piso
Con una escoba? ¿Qué, no tiene escobas la Embajada?)

¡Cómo duele, te digo, que te traigan,
Te pongan, te coloquen, te manejen,
te lleven de honra en honra funerarias!
(¡No me vayan a hacer a mí esa cosa
De los Hombres Ilustres, con una chingada!)

¡Cómo duele, Chayito! ¿Y esto es todo?
¡Claro que es todo, es todo!
Lo bueno es que hablan bien en el Excélsior
Y estoy seguro de que algunos lloran,
Te van a dedicar tus suplementos,
Poemas mejores que éste, estudios, glosas,
¡Qué gran publicidad tienes ahora!

La próxima vez que platiquemos
Te diré todo el resto.
Ya no estoy enojado.

Hace mucho calor en Sinaloa.
Voy a irme a la alberca a echarme un trago.