Quiero y respeto a mi familia, pero antes de ser un Joaquín, soy Lito.
Jueves 18 de Agosto de 2011
Por: Anabel Medina

Acceder a él es fácil, platicar con él, aunque sean dos minutos seguidos, es lo difícil. La cita fue en su casa, hace ya varios días atrás. Una casa, adecuada a los tiempos que vive el actual presidente municipal de Cozumel. En donde el comedor, igual sirve para lo que habitualmente está hecho, como centro de operaciones de su equipo de trabajo, o de recinto de temas difíciles e incluso, como sala de juntas. En pocas palabras, el trabajo va, a donde vaya el inquieto alcalde.

Si hiciéramos una descripción de Aurelio Omar Joaquín González, diríamos que es un hombre joven de apariencia frágil, de pinta de joven de la “alta”, portador de unos espejuelos muy bien diseñados para su delgado rostro, proveniente de una familia bien, de vestir impecable, que sin embargo porta sin aspavientos de moda; de habla incansable y de movimientos ágiles y rápidos, que a decir verdad, poco tiene en común con el Lito que lleva dentro de su alma, de su cerebro y de sus pensamientos.

Lito, apelativo cariñoso desde sus años de infante, nació en la legendaria “Kosom, Lumil”, “Tierra de las golondrinas”, es decir Cozumel, hace ya 36 años, aunque debo decir que representa menos de eso.

Mientras espero pacientemente “mi turno”, veo pasar una fila interminable de rostros. Unos ocasionales, otros del “equipo”. Un equipo que le lee la mente en algún momento determinado y que le sigue el paso, con un verdadero esfuerzo. Dicen que no todos llegan a terminar el día con la misma energía que él…y se los creemos.

De repente voltea su mirada y pregunta: ¿Lo viste? La vida de un político es complicada, hasta en la casa tengo que atender ciertos asuntos. La verdad, lo hago con gusto, por vocación, lo disfruto en serio. Muchos no lo entienden –me explica-, y se les hace raro, pero, así es mi vida y me gusta.

Así, luego de varias horas de presidir una serie de reuniones de trabajo, de dar instrucciones sobre cual o tal tema, de hacer una broma, o de resolver asuntos de “estado”, finalmente Aurelio se sienta en un cómodo “sofá”. A mi alrededor las fotos familiares son las que dominan el escenario. Una de ellas, de la cual dice atesora, es la que plasma la imagen de su esposa María Luisa Prieto, con sus dos hijos María Luisa y Miguel. De ella dice es su fuerza y empuje. De ellos, que son su motor. Con su clásica entonación que imprime en su fonética, comienza con lo que más le gusta y le apasiona –según nos comenta-la política y Cozumel.

Nieto de Aurelio Joaquín Ibarra -de quien heredo el nombre-, una figura muy especial en su vida -nos comentaría mas tarde-, con quien compartió una parte feliz de su infancia y juventud y, quien influyó determinantemente en las decisiones mas importantes de su vida futura.

Lito se dice orgulloso de su estirpe, la prolifera y extensa familia Joaquín. Su padre, Miguel Joaquín Domínguez, uno de los pocos a quien el joven presidente municipal “se le cuadra” y en serio, ha sido y es, determinante a la hora de los consejos, aunque nos aclara, el tiene sus propias decisiones. De ellos dice, heredo el amor y dedicación al trabajo. Desde siempre y a pesar de la condición económica estable de su familia, fue educado para ganarse peso tras peso.

De doña Beatriz González de Joaquín, “Tichi”, su madre, ha conocido la ternura y amor incondicional, así como de su abuela Carmita Domínguez de Joaquín. Su partida, como la de su abuelo Don Aurelio, fueron momentos duros, difíciles en su vida.

Del “clan” Joaquín ya hablaría más tarde, largo y tendido. Pero aclara, de inmediato que Pedro Joaquín, el “tío Pedro”, termina siendo para el, uno de los modelos a seguir. El ha sido un hombre con una sapiencia insuperable, un hombre que ya superó el grado político, y que se ha ido a dimensiones inmensurables, con un lugar privilegiado en la política; lugar al que muchos aspiramos llegar.

También habla de Addy Joaquín, una mujer valiente-dice-, una mujer que hoy, se a alejado un poco de la política, una mujer con la cual me toco vivir en varias batallas. Fui su secretario particular en la cámara de diputados, con ella empecé. Al final de cuentas, Addy tomo su decisión política y desde ahí, vio y ve por un mejor Q Roo.

Yo he sido siempre muy entregado al trabajo, muy activo y creo que en estos 100 días he tenido un desgaste físico. Ayer por ejemplo, dormí cuatro horas, ¿tu crees? Y hoy, pues quien sabe, hay tantas cosas que hacer.

Y sí, acabábamos de ser testigos de varias reuniones con distintos grupos empresariales. Recién había firmado un convenio jugoso, con grandes beneficios para sus paisanos cozumeleños. Me siento contento, nunca antes se había firmado uno así en la historia de Quintana Roo, al menos eso es lo que me dijeron –refiriéndose a los directivos de ese famoso grupo-.

Mientras me comenta lo anterior, me viene a la mente el Aurelio estudiante y profesionista. Aunque sus estudios primarios y secundarios lo realizó en su natal Cozumel, estaría varios años fuera del terruño: un tiempo en Nueva York y otros muchos en la ciudad de México. Regresó con dos títulos, una maestría, algunos diplomados bajo el brazo y muchos proyectos políticos encubándose en sus sueños.

Luego de más de dos interrupciones, y de venirme a la mente los recuerdos de años atrás, cuando conocí al aún Lito, antes de que surgiera Aurelio. El joven y dinámico político que ha estado más de una vez en la polémica y en el caldero y que ha salido victorioso. En un torbellino de dimes y diretes que lleva consigo el pertenecer no solo a la vida política, sino a una de las familias más emblemáticas de Cozumel y del Quintana Roo de ayer y hoy.

Y es el político el que habla, con tanta rapidez que sus palabras se atropellan una a una. Tengo que confesar que me siento raro –dice espontáneo-, extraño mis tiempos de candidato. Y espero que no me mal interpreten, es que añoro esa convivencia que se da cuando recorres las calles, las casas, que sientes el alma y el corazón a través de la manos que se te extienden, buscando las tuyas.

Desde que estoy como alcalde, el tiempo me falta para repetir esa experiencia. Hay tanto que resolver, tanto que hacer que el día se me va, sin siquiera sentirlo. Tengo que arreglar mi agenda pero, espero que esa gente que extraño, nos dice agitando esas manos que hablan con sus movimientos.

Sin embargo –continua-, tengo que reconocer que modestamente, me siento orgulloso de los logros que ha tenido mi gestión en los meses que hemos trabajado. Fíjate –y se quita los lentes de un tirón-, somos actualmente el municipio número 1 en recaudación de impuestos de la Zona Federal Marítima, la Zofemat. Me entusiasman esos logros.

Y sin tomar respiro, ni un motivo a la interrupción, continúa. Porque además, están los recursos federales y estatales que hemos logrado bajar para Cozumel. Te estoy hablando de casi 1028 millones de pesos que beneficiarán de una u otra manera a mí querida isla. Y no es por nada, pero, nadie lo ha hecho hasta ahora –nos recalca orgulloso-.

Y tiene razón. El tema del adeudamiento de los municipios ha sido uno de los puntos recalcitrantes y espinosos a la entrada de las nuevas administraciones de los 9 municipios en el estado. Simplemente Cozumel, ha estado catalogado como uno de los más endeudados y complicados en sus finanzas.

Tanto así, que fue uno de los puntos de conflicto entre los dos últimos predecesores de Aurelio Joaquín. Sin embargo, el actual alcalde lo ha tomado con madurez y con gran sentido de responsabilidad, ya que comenta, “no puedo darme el lujo de perder el tiempo en quejarme de arcas municipales vacías”. Lo que fue ya pasó, lo que nos corresponde ahora es tratar de enderezar el barco, sin buscar culpables, solo soluciones que nos ayude a resolver el caos financiero. ¿Qué ganaría quejándome todos los días de la ausencia de recursos? Nada. Al contrario, el desgaste sería mayor, y quizá caería mal.

Además, necesitamos un partido fuerte y un municipio sólido. Sin fracturas. Creo que lo mejor es buscar soluciones y tomar lo mejor de cada administración que me antecedió. De otra manera, se fractura nuestro partido al cual todos pertenecemos, se fractura Cozumel, al que todos queremos. Lo que estoy haciendo es retomar los proyectos o programas que hayan dejado y que beneficien a la comunidad.

Y me sorprende la madurez política de alguien a quien justamente, lo han catalogado sin la altura que en realidad merece. Y pienso en lo mucho que han perdido otros gobiernos en un desgaste precisamente en este contexto.

Y, tocamos el tema de la poderosa familia Joaquín, y le pregunto sobre la forma en que le ha afectado en su vida política actual, las diferencias que han existido entre algunos miembros de este mismo apellido con el gobierno pasado y actual. No es un secreto que existen esos “raspones” en la familia y el nos responde. Las cuestiones del clan de los Joaquín como tu dices, pues si me ha afectado en la forma, aunque no en el fondo.

Y es clarísimo en su descripción. Hay eventos en los que declinamos participar algunos miembros de la familia, porque no quisiéramos ser etiquetados. Hay lugares o momentos en los que prefiere uno no estar por prudencia. Muchas veces para la opinión pública, no existen nombres ni diferencias, solo existe el apellido Joaquín, no importa si eres Pedro, Aurelio, Carlos, Gustavo o quien sea. Y eso no se vale. Pero aunque pareciera grave el tratar de desmarcarse, yo creo –sin ninguna lectura de por medio-, de que esta es mi vida, es mi carrera y por aquí voy y debo de encaminarme hacia lo que creo.

Los asuntos entre Carlos (Joaquín) y el gobierno, de Gustavo (Ortega Joaquín) y su cambio de partido, pues bueno, ellos también tendrán sus razones, yo los respeto mucho. Obviamente creo que también hay algunas cuestiones que uno tiene que decir en su momento, lo que esta bien para ellos y que al decidir finalmente, cada uno sabe que asume su responsabilidad con ello.

No soy partidario de hacer públicos mis asuntos y discusiones familiares, yo soy Joaquín y nunca lo voy a negar, pero antes que nada, soy Lito. Por eso, algo que siempre he agradecido y agradeceré a la familia, sobre todo a mi abuelo Aurelio que en paz descanse y a mi tío Nasim, a quien tanto admiro, quiero y respeto, es que siempre han dejado a sus hijos y a sus nietos, que tomen las decisiones que consideren correctas.

Ahí esta Gustavo (Ortega Joaquín), que se cambio de partido (PAN) y Addy, claro está. Yo creo que a nosotros nos enseñaron a trabajar, trabajar y seguir trabajando, desde el lugar en que estemos.

Nos queda claro que para Aurelio, el amor, la unidad y la fraternidad familiar, existe pero, no obsta para seguir cada uno su camino. Un camino que, como el mismo menciona se siga para bien o para mal, pero por decisión propia y de esta forma sea respetada.

Debo de reconocer –nos confiesa casi en susurro-, que ha habido enfrentamientos muy fuertes en la familia. Problemas que al final terminan solucionándole porque el amor fraternal ahí esta y es muy fuerte. Somos seres humanos y cada quien tiene su ideal de como hacer su vida. Pero como te digo, soy muy respetuoso y seguiré siéndolo sobre todo de mi familia. Al final de cuentas, termino siendo simplemente Lito.

Hablar de mi familia es tan complicado, que muchas veces es usado por varios “malosos” para tratar de “amarrar navajas”. Con respeto me preguntas y con toda buena intención te respondo. Y lo hago sobre la familia Joaquín, mi familia. Siempre llegan con fines desconocidos para señalar que si Pedro tal cosa, que si Gustavo esto, que si Carlos aquello, que si Roberto Borge y los Joaquín, que si el ex gobernador y mi familia. Creo que muchas veces esos “malosos” están urdiendo como buscar problemas y algunas veces se salen con la suya.

Como digo-nos repite-, soy un Joaquín y quiero a mi familia, pero, cada quien es arquitecto de su propio destino y cada quien ha elegido lo que ha querido hacer. Sin embargo, hoy que tengo la oportunidad, públicamente quiero dejar claro algunas cosas:

Primeramente decir que yo siempre creí y apoyé el proyecto de Roberto Borge hacia la gubernatura, aún mucho antes que otros se adhirieran a él. Aurelio Joaquín siempre estuvo a su lado. Beto lo sabe. Yo creí en Roberto Borge desde el inicio, tan es así que Roberto; el sr. gobernador es mi compadre desde hace ya cinco años, desde cuando iniciaba la administración del Lic. Félix González. En ese entonces, le pedí que fuera mi compadre y bueno, nosotros no teníamos todavía la visión de si uno iba a ser diputado federal, diputado local, presidente municipal o gobernador. Solo éramos dos jóvenes amigos. Teníamos las ganas y queríamos llegar, pero en política ya teníamos experiencia de las altas y bajas de esta, vistas a través de dos ejemplos cercanos: El con su tío Miguel y yo con mi tío Pedro. Sabíamos que la política es cambiante y lo platicamos en su momento.

Luego de esta confesión que seguramente dejará a más de uno sorprendido, por esa insistencia en etiquetarlo como parte de un paquete negociado, Aurelio continúa contándonos lo contento y satisfecho que se siente al poder visualizar el sendero de su actual vida política.

Y para que no quepa duda, afirma que esa unidad con el actual gobernador existe hoy más que nunca. Que lo llena de felicidad el que hoy, “tengamos a Roberto Borge como gobernador”. Pero que te puedo decir yo, Beto ha sido y es, mi amigo, mi compadre y el sabe que creí en el cuando mucha gente no lo hacía. Y nos dice en forma jocosa, que de ahí le salió el mote con el cual muchos lo identifican ya en Cozumel: el “soldado”. Uno que se considera como el primero y el último soldado de Roberto Borge.

Y pensando precisamente en el tema de las decisiones, nos señala las que el mismo, en su gobierno ha sido cuidadoso de tomar, ya que al final terminan siendo a veces muy benéficas para muchos y a lo mejor para otros terminan no gustándoles. Se lesionan intereses. No tengo una varita mágica para poder satisfacer a todos. Por otro lado, no soy afecto a escuchar asesorías de quienes se acercan a venderme “espejitos” de colores. Desgraciadamente en el camino te vas topando con estos asesores que solo tienen intereses personales y/o de algún grupo, y puede resultar contraproducente porque sólo te complican el camino.

Aurelio, como un huracán, o torbellino, derrocha energía tan solo al hablar. No para, ya encarrilado, y como buen conversador, lo escuchas con atención, y solo se deja interrumpir por la presencia de algún miembro de su equipo, pidiendo su aprobación o indicación para tal o cual asunto. El controla casi todo, o al menos eso trata. Aunque reconoce que no es un todólogo.

Y dentro de ese control de tiempos y espacio, Aurelio pone énfasis en señalar lo que muchos olvidan al gobernar. Hacer y servir para toda la comunidad, no importando la militancia que profeses. Por ello nos dice convencido que, aunque es un poco complicado que el Lito político, el candidato, se quite la camiseta priista a la hora de gobernar, porque dice, “tengo la obligación de gobernar para todos”. Sin embargo aclara de inmediato que, “me muero en la raya con mi partido”. Me encantan las cuestiones partidistas porque yo soy un operador político.

Llevo a Cozumel en el corazón, pero no gobierno por colores. He comprendido que en mi posición no puedo ser “monedita de oro” para caerles bien a todos, y así es en la práctica. Esto lo aprendí al empezar a gobernar y al dejar de tratar de ser el político y el candidato, para ser el gobernante. Las decisiones que toma un gobernante terminan siendo a veces muy benéficas para muchos y a lo mejor para otros terminan no gustándoles, pero tampoco tengo una varita mágica para hacerlo todo perfecto. Mira –reconoce con esa gallardía de un buen político-, gobernar no es fácil. No es nada fácil.

Sobre el turismo y su “slogan” de ser el presidente del turismo, nos dijo sentirse como tal, porque el haber nacido y vivido en un destino netamente turístico, lo compromete a luchar arduamente para buscar acciones que mejore el escenario económico para la isla. ¿Cómo no dedicarme a este sector si este municipio tiene una vocación netamente turística? Nací aquí y me da pena, te lo digo honestamente, que al día de hoy Cozumel tenga 3500 cuartos, cuando llegamos a tener en el pasado 5 mil y que la Riviera Maya tenga de 35 mil a 37 mil cuartos con una ocupación del 90 por ciento mientras que nosotros apenas alcancemos un 60 por ciento. Digo, en proporción estamos mal.

Solamente tendríamos que decir que el 99 por ciento de los sectores en la isla son turísticos. Fíjate, yo en Cozumel, no he visto un rancho, un sembradío de caña de azúcar como se ve en la zona cañera de Q Roo, ni he visto fábricas. Solo he visto hoteles, artesanías, tiendas de productos de lujo, comercios y servicios turísticos, entre los que se encuentran los taxistas, esos que prestan servicios a cientos de turistas y locales, he visto tour operadores para ir a los diferentes parques, he visto Chankana, he visto punta sur y entonces, se entiende de que de eso viven los cozumeleños. Creo que si no me enfocara en el turismo estaría yo en un error, estaría buscando el “hilo negro” y buscando algo que no existe.

Por ello, es importante que me enfoque en ese sector. Justamente, en estos momentos soy presidente de la cartera del turismo de la FENAMM (Federación Nacional de Municipios de México). Y dentro de los alcances que hemos conseguido, tenemos ya agendado un congreso en donde vendrán 100 presidentes municipales de diversos estados del país. No tengo varita mágica pero, si muchas ganas de trabajar.

Y no podía dejar de hablar del espinoso asunto de las calesas. Un tema que según su apreciación, se ha politizado mucho, se ha manoseado. Son 34 calesas las que dan servicio en la isla, de las cuales también 34 familias viven de ello. La realidad es que hay mucha gente que hoy mismo, no tiene trabajo porque no tienen oportunidad de ello, porque no hay ocupación en los hoteles en Cozumel. Esto quiere decir, que las calesas dan esa oportunidad de llevar un sustento a esas familias. Siempre procurando el cuidado a la vida animal, aclaro.

Imagínate, por otro lado, estamos precisamente tratando de buscar alternativas para esas decenas de jóvenes egresados de la universidad, que desgraciadamente no son afortunados al terminar sus carreras. Muchos emigran a la Riviera Maya o a Cancún en busca de una oportunidad laboral. Y son jóvenes cozumeleños preparados. Justo lo que se necesita en la isla. Para ellos, hay que buscar alternativas. Los jóvenes son el presente y quien no se renueva muere, y la vida tiene que renovarse con esos jóvenes.

Yo, siempre los he apoyado. Quiero decirte que en mi paso en el congreso del estado, mi equipo de trabajo, muchos de los cuales siguen conmigo desde entonces, no pasaban de los 33 años. Yo, era el mas “viejo” precisamente con 33 años en ese entonces. Sin embargo vienen buenos tiempos para Q Roo. Está predestinado para crecer, bajo la batuta y la visión de un joven emprendedor como lo es Roberto Borge y yo, comparto ese camino.

Tomé una decisión y ha sido una de las más afortunadas y felices. Que fue difícil, si fue muy difícil, muy difícil porque había mucho en contra, y muchas cosas que se contraponían pero, al final de cuentas se logró. Recuerdo como si fuera ayer, el abrazo que me dio Roberto como gobernador el día de la toma de protesta en la casa de gobierno, y bueno, fue algo espontaneo y algo verdaderamente grandioso porque pude ver a mi amigo conseguir un sueño. Y hoy veo a mi amigo trabajar por ese sueño conseguido en bien de Q Roo.