No existen enemigos, solo competidores y de existirlos, no me quitarían el sueño: Arturo Castro.
Lunes 08 de Agosto de 2011
Por: Anabel Medina

Si hay alguien a quien le guste la puntualidad al extremo de levantar la ceja por un minuto de retraso es a Arturo Castro Duarte. Con esa premisa llego “rayando” en ese minuto que me obliga a pedir disculpas y me recuerda la impuntualidad que muchas veces adopto, y que a diario me propongo recomponer en mi vida.

Con la caballerosidad que le caracteriza, nuestro entrevistado se levanta para, moviendo la silla, ofrecerla. Luego de los saludos, lo observo, ni un solo pelo fuera de lugar, como siempre. Impecablemente vestido, aunque sin el aire de la modernidad de otro de su misma generación, me presenta a un hombre sin pretensiones por la moda y la banalidad.

Su aire serio, conjugan perfectamente con su voz pausada y casi silenciosa que resulta algunas veces difícil de entender. Eso, también habla de un personaje tranquilo, sereno, controlado, que ve pasar las tormentas y el viento no lo despeina. Pero, decía mi abuela que: “cuídate de las aguas mansas”.

La conversación se da natural como siempre. Cuando se ve por primera vez a Arturo Castro, lo primero que viene a la mente es, la de un político “chapado a la antigua”. Serio, caballeroso, con mirada de águila escaneando a su alrededor, de pocas palabras, con mucha energía para decir “hasta aquí” y con una mística de ser “cabrón” y fuerte adversario maligno.

Sin embargo, debajo de esa “fachada”, también se encuentra un ser sensible, amigo, padre, esposo, leal, institucional, un ser que ha vivido también sus propias tragedias personales y un buen funcionario público. Pero, la vida y la política tampoco se la han dado fácil.

Como entrada le hablamos de esa fama de su carácter fuerte y nos aclara de inmediato, conste que no es mal genio! He tenido que desarrollar un carácter fuerte para proponer y ejecutar proyectos. De alguna manera creo que cuando guías pasos y te están asignado una responsabilidad tienes que actuar de manera determinada para poder cumplirlos. Se ha puesto muy de moda el termino de aquel discurso de Luis Donaldo Colosio sobre la cultura de esfuerzo, y yo diría mas bien que en mi caso es esa cultura del trabajo y de hacer las cosas bien, lo que de alguna manera me han ayudado a seguir caminando y avanzando, estoy contento con esa actitud.

Arturo Castro nació en la complicada ciudad de Tijuana. Una ciudad que desde siempre, ha sido protagonista de miles de historias de crímenes y delincuencia. Posiblemente habría que vivir ahí para saber la verdadera historia. Aunque el nos asegura que la gran parte de estas historias son un mito. Y nos explica que Tijuana, está formada por emigrantes, lo que la coloca casi a la par de Playa del Carmen.

De padre poblano y madre sonorense, Arturo vivió una parte importante de su vida en su ciudad natal. Como varios luchadores de la vida, empezó su vida laboral desde muy jovencito. Ahí, conoció a Cristina, su esposa. Ambos nativos de la misma ciudad.

En este punto, Arturo me señala muy orgulloso, que son pocas las parejas tijuanenses de cepa que se logran casar. Casi siempre, contraen matrimonio con personas de otras latitudes. Su encuentro fue como debía de ser en la vida del político de “hueso colorado”, dentro del ambiente efervescente de una campaña.

Nos lo platica casi sin ninguna expresión en su rostro. Pero con un dejo de melancolía. Arturo Castro es así en la luz pública. Nos dice que conoció a Cristina cuando el se desempeñaba de coordinador de una campaña política allá en su tierra natal, y ella era la encargada de la campaña de publicidad y medios con su propia agencia. El flechazo fue inmediato. Tienen en la actualidad dos hijos adolescentes, Miguel y Diego de los que dice Arturo “son mi debilidad”.

Un hombre familiar que antepone ante cualquier circunstancia, los momentos que comparte con su familia. Yo –nos señala-, desayuno, como y cena con mi familia desde siempre. Y, nos dice orgulloso que ya el mayor, se encuentra a punto de entrar a la “prepa”.

Pero, y como es el Arturo político? Muy sencillo nos comenta. Soy un trabajador incansable y un soldado imperturbable. Es decir, todos los cargos en que me han favorecido, he tratado de que sean lo mejor que me ha dado la vida profesional, no menosprecio a ninguno.


Eso sí, siempre con el aurea de la familia ante todo. Soy independiente, pero no orgulloso ni altivo y puedo comprender cuando debo de pedir. Soy obsesivo de mi trabajo. No recuerdo los periodos de mis vacaciones, a no ser del de navidad, que es el que comparto con mi esposa, hijos y mi demás familia que son, mis padres y hermanos. Jamás he basado mi calendario en los puentes o días festivos, en casa no planeamos nada en esos días y, honestamente, es mi secretaria quien me lo recuerda en su momento.

Nos habla de su recién cambio de la Recaudación de Rentas en Solidaridad a la de gerente de Capa en el mismo municipio. Y a pregunta expresa de lo opuesto que pueden ser esas dos encomiendas, nos dice con esa seriedad imperturbable que molesta a algunos: cada uno tiene su encanto y su responsabilidad. Un funcionario con un cargo pequeño puede tener su espacio grande y hay casos que con un cargo grande no pueden hacer nada. A lo largo de mi vida, he tratado con éxito de que los cargos no me hagan a mí, sino que yo los haga a ellos. Es decir, tienes que estar preparado para enfrentar los retos y hacer de cada encomienda una labor tuya, con tu sello y con tu presencia. Siempre, en donde esté, seguiré siendo Arturo Castro Duarte.

Y nos agrega que, “cuando te preparas para el servicio público, te vas enfrentando a ese tipo de experiencias y retos, por ejemplo yo comento que los cargos se conjugan, por que todos van dirigidos al ámbito social.

Tengo claro, que la administración pública es de relevos –afirma-, y en un momento determinado obviamente los espacios se agotan de acuerdo a los cambios de gobiernos. Yo, fui nombrado como recaudador de rentas por el gobierno estatal anterior y es natural que en el momento en que haya un cambio de gobierno se de un relevo necesario. Cambio que estaba esperando, por lo cual no fue entonces ninguna sorpresa. Creo que más bien, fue una nueva oportunidad de servir desde otro ámbito, con la confianza que me ha dado el gobernador actual.

Licenciado en Relaciones Internacionales, este experimentado político de 44 años de edad, llegó hace 12 años al estado, específicamente a Playa del Carmen.

Llegué –dice-, por invitación del entonces presidente municipal de ese municipio, Miguel Ramón Martín, a quien conocí en la Universidad de “Las Américas” por allá del año de 1999. Coincidimos en ideas y en afectos en ese entonces y, cuando resultó ganador para alcalde, me hizo el favor de invitarme a participar como asesor de su gobierno.

Lo demás es historia. No lo pensé. Cristina mi esposa y yo, hicimos los arreglos necesarios y llegamos a esta bendita tierra, con nuestros dos hijos pequeños, de 3 y 4 años, apenas estaban en el “kínder”. Llegamos a una ciudad que nos abrió los brazos como a miles de emigrantes de otros estados y de otros países también.

Nunca dejaré de agradecer a la vida esta oportunidad. La calidad de vida y la misma convivencia hacen de esta tierra la mejor. A través de los años, he logrado afianzar amigos, sueños y afectos. Y hoy, me siento muy quintanrroense y playense, comprometido en dar lo mejor de mí en agradecimiento por la apertura que nos dieron.

Fue interesante llegar a Playa –nos comenta-, porque hace 12 años, era una ciudad en construcción por completo –si la hubiera visto en el 93, pienso yo-, y a mi, lo que más me impresionó era cuando caminabas por la calle que conocemos como el casco viejo o centro histórico, y te encontrabas cada 5 o 10 metros con la arena, la grava y a personas trabajando para edificar aún la ciudad. Eso me impresiono bastante porque se veía el movimiento por todas partes. Obviamente también te indicaba la situación económica que se veía desarrollar y por supuesto, un movimiento inusual y diferente a otras ciudades del país.

Luego de su arribo como asesor, su constancia y trabajo lograron que la entonces autoridad municipal lo catapultara como Director General de esa importante cartera. Fueron tiempos difíciles, en una guerra sórdida de poder de pronósticos reservados, de la cual Arturo castro salió raspado pero, no magullado.

Y me viene a la memoria los días en que Arturo Castro, fungió como director General de Desarrollo Social en la comuna de Solidaridad. Aquella dirección que aglutinaba a varias direcciones en una y que con el tiempo y por lo extenso se fue dividiendo en tres. Fue, por ello mismo más esfuerzo y mas desgaste.

Al término de esa gestión en el ayuntamiento solidarense, su buena estrella y su quehacer político y administrativo, lo llevaron a ocupar la delegación de la Seplader en el mismo municipio.

Su viaje a la ciudad de México, fue visto por muchos como una salida difícil y forzosa. Lo cierto es que durante un pequeño lapso, Arturo Castro hizo mudanza y dejando a su adorada cristina a cargo de la casa y de los hijos, se trasladó a la ciudad de México. Específicamente a la representación del gobierno del estado en esa ciudad capital. Ahí, ocupó un cargo relevante y, a la salida del titular, quedó como encargado del despacho por algún tiempo.

Fueron tiempos difíciles en mi vida personal, nos comenta melancólico. Por un lado, tenía la responsabilidad del trabajo que me habían encomendado, y al cual uno no puede decir simplemente, no. Y por el otro, significaba estar alejado de mi familia. Así que, cristina y yo lo resolvimos como siempre, juntos. Cada fin de semana, es decir, a partir del viernes volaba de la ciudad de México hacia Cancún y de ahí a mi hogar,  en Playa del Carmen. regresaba los lunes muy temprano para cumplir mis obligaciones, molido pero contento de haber estado con mi familia. Durante la semana me absorbía tanto el trabajo que me conformaba con las llamadas telefónica a mis hijos y esposa. Creo que gasté  más en esos viajes que lo que gané -y suelta una carcajada al recordarlo-.Fue duro pero, lo superamos.

A su regreso, que fue triunfal y muy distinto a lo comentado en los corrillos políticos, fue nombrado por el entonces gobernador del estado, Félix González como titular de la Recaudadora de rentas en Solidaridad, cargo en el que estuvo hasta hace apenas unas semanas luego de que el actual gobernador Roberto Borge, lo nombrara titular de la Gerencia de Capa en el mismo municipio, cargo que actualmente ostenta.

De filiación priísta, Arturo Castro recuerda sus “pininos” dentro de “su” partido, el PRI, el cual nos aclara, escogió concienzudamente desde sus tiempos juveniles. Y recuerda que para ello, leyó casi todos los estatutos de los demás partidos políticos existentes en el país. Solo el PRI lo convenció y desde ese momento tomó la determinación de afiliarse y participar en el tricolor. Desde entonces ha permanecido en sus filas, como secretario de acción electoral y secretario de organización a nivel local. Soy priísta –nos dice-, “hasta las últimas consecuencias”.

Sin ninguna expresión alguna y firmemente, nos contesta cuando le cuestionamos sobre esos cambios en su vida laboral y como le ha afectado. Ya que como siempre, la “grilla” de pasillo, sugiere un bajón en su extenso curriculum, a lo que nos contesta, “cuando te preparas en el servicio público te vas enfrentando a ese tipo de experiencias y retos. Es la aplicación de experiencias en estos años.

Todo es solo eso, rumores, como te comento, la administración pública es de relevos. Desde luego que es independiente a lo que se haya relacionado con algún otro punto, yo creo es un relevo, así lo espero y así lo he asimilado.

Pero, en cualquiera de los encargos en que me han hecho el favor de elegirme, me siento satisfecho ya que me he encontrado con gente muy disciplinada, muy avocada a su trabajo y que francamente me han llegado sorprender durante el tiempo en que colaboramos juntos. Por eso, alcanzamos el éxito al final.

Mira -nos dice con un tono mezcla de satisfacción, orgullo y euforia-, tal vez poca gente lo sepa, pero dentro de la recaudadora de rentas el personal fundamental, es comparado a la carrera de servicio civil prácticamente, aunque no este catalogado propiamente de esa forma. Te pongo de ejemplo las jefaturas, las que normalmente están distribuidas por personas que van de los 9 años hasta los 30 de antigüedad dentro de la dependencia, lo cual obviamente da una diferencia muy importante para la prestación de servicios, porque son personas que están de alguna manera cuidando y manteniendo su trabajo a través de una capacitación constante y de una experiencia que solo se adquiere atendiendo al público a través de los años.

En el caso de Capa, mi actual responsabilidad, sucede algo similar, hay personas que están trabajando ahí dese hace más de 15 años y siguen aportando cada vez mas para el engrandecimiento de la dependencia, eso es muy interesante e importante. Tenemos miles de kilómetros enterrados debajo del concreto y de las banquetas de la ciudad, pero, tenemos personal que sabe exactamente donde esta cada tubería, cada conexión y la vida útil de cada una de estas, lo cual nos predice de alguna manera donde podría surgir algún problema a futuro.

Donde hay cabeza hay pies y esto me deja pensar como encabezar, valga la redundancia, hacia mi proyecto público del tamaño y espacio que sea. Pero para ello, hay que dejar ejemplos y uno de ellos es la disciplina. También trabajar coco a codo con quien es tu jefe y apoyarlo. Muy diferente a lo que otros hacen.

Cuando le pregunto si los cargos dentro de la administración pública están inmersos dentro de la política, Arturo contesta de inmediato, con un rotundo ¡Claro! Y como no, él mejor que muchos lo sabe. Los cambios que ha experimentado están basados en una política pura, así lo entiende y asimila y nos comenta, que “todo lo que esté circunscrito al servicio publico, necesariamente lo esta en lo político. Es imposible sustraer uno del otro.

Durante las últimas dos décadas, lamentablemente se ha caído en el juego del desprestigio de que el hecho de que por ser servidor público, no debe de incluir la política, con lo cual yo difiero completamente. La política tiene alto grado de nobleza y de mucha responsabilidad, ya que esta trasciende. Yo, lo he vivido dentro de la formación y encaramiento de la responsabilidad publica, ya que también te conlleva a rendir cuentas a la ciudadanía, a tu familia, a tus amistades, a las personas que han confiado en ti. De tal manera que es una responsabilidad muy grande y muy compleja de asumir y esta en cada uno de los actos que vamos teniendo a lo largo de nuestra vida. De de tal suerte que definitivamente cualquier actividad y acción publica es importante, como lo es también el que los funcionarios públicos no renunciemos a hacer política, porque justamente esto nos lleva a la posibilidad de que nos entreguemos a la comunidad y a la sociedad.

Creo que muchas cuestiones de trabajo se dejan de hacer en las dependencias de gobierno, por la falta de la acción política. Y en el peor de los casos, también hay personajes que creyendo en ese desprestigio, dejan de interactuar con la sociedad en algún momento determinado y dejan con ello, pasar oportunidades que puedan beneficiar a la población de manera determinante.

Y ya encarrilados en el tema de la política, le pregunto sobre ese punto que le apasiona y que definitivamente está en su futuro, a lo que responde con esa voz pausada y casi silenciosa, que matizada remata “aporreando” la última sílaba: “La carrera política y administrativa de Arturo Castro no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. Y dentro de este supuesto, no se irá dando de acuerdo a los cargos públicos o de elección que vaya adquiriendo. Para mi gusto, es un error muy grave el que la política se debe de ejercer en un gobierno o en un espacio determinado.

Creo que hay personajes inclusive en cualquier punto del país, que sin tener ningún espacio, o cargo público o, aparentemente político, hacen más política que inclusive que tienen espacio marcado. Finalmente no se determina por esos espacios o aspiraciones, sino por vocación de vida, en mi caso particular, es una vocación que decidí asumir y que la he llevado de la manera que he creído mas prudente y de alguna manera me ha funcionado.

Ciertamente. La política se ejerce desde cualquier trinchera, y Arturo Castro lo sabe aprovechar muy bien. Sobre todo, en un pequeño lugar en donde a pesar de que existe un alto índice de emigración de otros estados, aún se ven destellos de nativismo en algunos puntos del mundo político y administrativo. Equivocadamente, ya que la totalidad de los habitantes de este magnifico municipio, provienen de círculos familiares de Chetumal, Cozumel y Cancún, y pocos de esa cosmopolita ciudad, independientemente de los de otros estados que, como Arturo Castro “llegaron para quedarse”. Sin embargo, nos aclara categórico y sincero que, nunca ha visto que sea un obstáculo el que provenga de otro estado. Playa del Carmen es una ciudad de emigrantes y nunca jamás, me he sentido ni marginado, ni excluido, ni rechazado por el origen de mi nacimiento.

Es un asunto que he rebasado hace ya muchos años, nos aclara. Llevo doce años en el municipio y en el estado. Y creo que en esta época y en un ciudad como Playa del Carmen, conformada por emigrantes, se define la pertenencia y la identidad mas bien por el esfuerzo que va haciendo cada quien, en su día a día y no tanto por la opción de que parte del país o del estado pudieras haber emigrado hacia estos lugares. Hay muchos casos de políticos destacados en el estado no nativos, que han tenido la oportunidad de participar en la vida pública y política de Quintana Roo, de manera exitosa.

A lo largo de esta entrevista, no deja de asombrarme la concentración total que tiene el actual gerente de la Capa Solidaridad, ya que a pesar de algunas interrupciones y del ruido que nos acompañó siempre a lo largo de la entrevista, no pierde ni por un momento el “hilo” de la conversación, ni le vi mover una sola pestaña.

Durante toda nuestra larga conversación - y como no, es dificil aplicar la síntesis-, la palabra disciplina es obligada. Quizá por ello, nos menciona la importancia de que con esta, se puede mantener el equilibrio entre su trabajo y la familia. Un equilibrio que sin duda, ha logrado que su ambiente familiar sea exitoso, a pesar del intenso trabajo y las tentaciones que muchas veces le rodea.

Y, como esa palabra es parte de vocabulario y tarjeta de presentación, sigue la misma tónica diciéndonos que es esa misma disciplina la que tendríamos que re direccionar como sociedad, pero con visión económica, ya que podemos volver a sufrir la crisis que vimos en el 2009. Una crisis que pude asimilar muy cerca como recaudador de rentas, con el declive de los pagos de impuestos. Esto, nos permitió ver varias facetas importantes de nuestra comunidad. Muchos empresarios, amigos y ciudadanos llegaron a cerrar cuentas, porque ya no tenían espacio en nuestra comunidad por la crisis que se conjunto, además del grave tema del surgimiento de la influenza.

De tal manera que vimos con asombro muchos cierres de comercios, mucha decepción en cuanto a la percepción que teníamos normalmente del crecimiento económico y a una taza cero de crecimiento. Simplemente, tuvimos un decrecimiento en nuestros impuestos por el cierre masivo de empresas. Yo creo que tendríamos que entrar en una visualización de redefinir los espacios de desarrollo económico con los contamos, para que nuestra economía y también nuestro futuro, no este basado solo en una sola “piedra”, sino que tengamos el poder de llegar ha otras posibilidades de desarrollo, que en un momento de crisis, no nos lleve a un cierre masivo que termine perjudicando la economía del municipio.

Para mi –nos dice convencido-, lo mejor que tiene Playa del Carmen, indiscutiblemente es su gente. Es gente de trabajo, de esfuerzo, que eligió este lugar para desarrollarse y en ese sentido creo que el siguiente punto es generar una conciencia de pertenencia que nos pudiera llevar a todos como referencia un solo punto como proyecto de comunidad.


Y, hablando de la pérdida de identidad o de la pertenencia que algunos aún no han asimilado o comprendido, Arturo castro nos dice que, para el está muy claro este tema. La identidad creo que esta definida, nos comenta, la misma conformación en si misma define la identidad que es distinta a otros puntos del estado o del país. Yo tengo dos eventos que valoro mucho como pertenencia, pues me han marcado dos pautas. Uno de ellos es la lucha de esos personajes que estuvieron en esa transición del municipio mismo en 1993, en ese momento histórico en que se conjuntaron esa identidad y esa pertenencia, a pesar de los intereses creados alrededor de su emancipación.

El otro evento, en el que si me toco participar activa y directamente, fue la lucha que se dio por la defensa de las playas de Xcacel y Xcacelito, donde se notaba en la población la efervescencia de esa calidad de identidad y esas ganas de pertenencia en la defensa de un proyecto que unió a la comunidad. A eso me refiero como identidad y pertenencia, que es cuando podemos poner juntos toda la mirada en un solo punto, en el que todos podamos coincidir y cumplir.

Y ya casi con el pie en la puerta, viene a mi memoria lo que al principio comentamos. Las acotaciones que circulan en torno a su “oscura” personalidad. Que si es de tal o cual manera. Que si tiene personalidad maligna. Que si Maquiavelo se queda chiquito a su lado. Y que como enemigo, Arturo castro puede ser mortal. Lo cual traducido quiere decir que sus enemigos políticos están hasta por debajo de las piedras.

Ante este comentario, suelta una risa, no sin antes poner cara de sorpresa ante este cuestionamiento y nos afirma en una forma más filosófica que crítica que, es un asunto que no le quita el sueño. Que más que enemigos políticos, calcula y cree que como cada uno es responsable de su carrera política, por lo tanto, es una simple competencia, y no hablaría de la existencia de enemigos políticos.

Es, simplemente y llanamente, producto de la efervescencia política que vemos diariamente, tal y como la que podría darse en un salón de clase por un examen, por un reto de conocimientos o en una competencia deportiva. Una competencia que la vida nos pone día a día, donde cada uno tiene su propia experiencia y sus propios resultados. Basados claro, en el talento, la educación, la preparación. En donde cada quien tiene una mística determinada y en su momento la muestra y la deja a la expectativa de quienes deciden y de quien en su momento determinado califica, decide y juzga su espacio. Por ello, más que enemigos, lo que existe es una competencia.

Antes de despedirnos, inquisidora mente le preguntamos como le gustaría que la gente lo recordara a lo largo de los años, y nos contesta con una enigmática sonrisa indescifrable: “Me gustaría que la gente me recordara por mi trabajo que desempeño día a día y por la aportación que pudiera hacer con ello a la comunidad y a esta tierra. Yo creo que todos podemos y debemos aportarle a este magnífico lugar que nos ha dado tanto, que ha sido noble con su recibimiento y generoso con nuestras familias. Por ello, tenemos la obligación de regresarle algo de lo mucho que nos ha dado y de lo cual debemos sentir tanto orgullo”.

Así, con esas palabras, nos despedimos de este personaje de la vida política de Solidaridad y del estado, quien a lo largo de los años vividos en esta ciudad, la cual ha adoptado para vivir y morir, cuando le llegue el momento, claro, ha demostrado que valor y trabajo, le sobran. Un playense convencido y un aportador de ideas, proyectos y desarrollos para la tierra que los cobijó y , en donde quizá en un futuro no muy lejano, sus propios hijos seguirán la misma huella de aportación que deje su padre.