La vida en los desiertos mexicanos.
Viernes 03 de Febrero de 2012
Cancún, 2 de febrero del 2012.-El texto “La vida en los desiertos mexicanos” del doctor Héctor M. Hernández Macías, publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en el 2006, es el que esta ocasión ha escogido la Casa de la Cultura de Cancún para difundir, como un homenaje a los científicos mexicanos, integrantes de la Academia Mexicana de la Ciencia, que con el invaluable apoyo de la Fundación Oasis llevan trece años de presentar “Sábados en la Ciencia”.

Al ser presentado el editor apuntó que “La idea común es que los desiertos son tierras inertes, parajes de nula importancia o incluso perjudiciales. Nada más lejos de la verdad. El doctor Hernández narra en esta obra las complejidades que caracterizan los sistemas ecológicos que sustentan los desiertos mexicanos, así como las rutas insospechadas, tanto legales como clandestinas, que han seguido muchas especies de cactáceas desde México hacia el mundo”.

“La abundante información se presenta en forma categorizada, con ayuda de bibliografía, índices y cuadros, con el propósito de facilitar la consulta; y el texto, profusa y bellamente ilustrado, nos lleva de la mano por el cálido entorno de los desiertos chihuahuense y sonorense, a través de su historia climática, sus primeros pobladores, las adaptaciones de su flora y fauna, los recursos naturales que albergan y la conservación de su biodiversidad, de particular importancia debido al carácter endémico de gran parte de sus especies”.

“Esta obra habla sobre los aspectos históricos, demográficos, biológicos y climáticos de los desiertos de Chihuahua y Sonora; desde su formación geológica hasta sus primeros habitantes humanos, así como su flora y fauna actuales. También toca el tema del comercio clandestino de cactáceas y animales propios del desierto y la manera en que esto afecta la frágil biodiversidad de los ecosistemas”.

“En México las zonas desiertas ocupan el 52 % del territorio. Desde hace miles y miles de años, en el desierto hay vida, muchos vegetales y muchos animales han logrado adaptarse a las condiciones extremas y han podido conseguir comida y obtener agua de los lugares más insólitos. Las temperaturas son extremas, de noche puede haber temperaturas congelantes bajo cero y de día pueden pasar los 40º C”.

“En el desierto hay mariposas que se alimentas de las flores, insectos, roedores, aves, coyotes, víboras, también hay peces, lechuzas y otros animales, como en todos los lugares hay una cadena alimenticia, donde todos sirven de alimento a todos”.

“Los animales tienen distintas técnicas para conservar el agua y regularizar la temperatura. Para ello realizan la mayoría de sus actividades en horas de la noche, del amanecer y al atardecer, obtienen el agua de los cactus, de otras plantas o de los otros animales que cazan. Muchos de los animales que habitan el desierto lo hacen en forma momentánea, ya que son animales migratorios”, acota el editor.
El autor de este texto, Héctor M. Hernández Macías (San Luis Potosí, México, 1954).

Es investigador titular del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente del Grupo de Especialistas en Cactáceas y Plantas Suculentas de la Comisión para la Supervivencia de las Especies de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Entre sus líneas de investigación se encuentran los patrones espaciales y la conservación de cactáceas en el Desierto Chihuahuense, y la filogenia de géneros de cactáceas mexicanas, sistemática, biogeografía y conservación de cactáceas, biología reproductiva de leguminosas y biología reproductiva de angiospermas.

Este libro lo puede obtener a través de la página www.libreriasdelfondo.com