“El Gato Palomero”.
Viernes 15 de Junio de 2012
Cancún, 13 de junio del 2012.-La Biblioteca Pública de la Casa de la Cultura en Cancún, invita a los niños de 6 a 13 años de edad para asistir al círculo de lectura el sábado 16 de Junio a las 12 del día con la lectura “El Gato Palomero”, texto de David Jorajuria e ilustraciones de Maru Jara.

Como es costumbre la bibliotecaria señora María Isabel Flota Medrano nos adelanta: “Cierto día, un gato enorme y anaranjado trepaba con dificultad por la pared de la torre de la iglesia.
Pasaron muchos minutos hasta que por fin el gato puso una de sus garras en la cornisa del campanario. Feliz y fatigado, el gato trepó su pesado cuerpo, y una de las palomas que dormitaba sobre la campana dio la voz de alerta:

-¡Un gato! ¡Un gato!
Las palomas, entre sorprendidas y horrorizadas, salieron volando.
Pla, pla, pla, pla, pla.
-Oigan, regresen, regresen. No es cierto que sea un gato; soy una paloma.
Las palomas rieron a carcajadas.

-¿Cómo vas a ser una paloma? –dijo una de ellas.
-Claro que sí, soy una paloma igual que ustedes –repuso el gato.

Las palomas volvieron a reír, mientras el gato se quedaba serio y ofendido.
-¿Has visto? –cuchicheaban las aves entre sí-, ese gato está loco de remate.
-¿Cómo vas a ser como nosotras? Mírate, no tienes alas ni pico ni plumas.

El gato se miró las garras y el cuerpo, dudó un momento y dijo:
-Está bien, soy una paloma un poco rara, pero soy una paloma.

A las palomas les dolía la panza de tanto reír. Bajaron volando a la plaza y contaron lo sucedido a las demás palomas que incrédulas se volvían hacia el campanario. Miraban sorprendidas al gato que asomaba la cabeza molesto por las burlas e impresionado por la altura.

Al caer la tarde, las palomas comenzaron a rondar por el campanario: querían dormirse pero el gato seguía echado ahí.

-Oye gato, vete, ya déjanos dormir.
-No soy gato, soy paloma y voy a dormir aquí junto a ustedes.

Cada que el gato decía ser paloma, ellas reían a carcajadas, así que lo hicieron repetir eso una y otra vez, hasta que llegó la noche y comenzaron a preocuparse.

-Vamos a consultar a la Paloma Sabia –sugirió una.
-Sí, sí, sí, -estuvieron de acuerdo las demás y fueron por la Paloma.

Sabía que dormía bajo las gárgolas de un edificio cercano.

Cuando llegó la Paloma Sabía, se paró intrépida en la cornisa, cerca del gato, a una distancia temeraria, a juzgar por las demás.

-Oye, gato, quítate de ahí que nos queremos dormir.
-Ya les dijo que soy paloma.

La Paloma Sabia permaneció silenciosa y pensativa.
-Mira, gato, si es cierto que eres una de nosotras, no tendrás inconveniente en pasar una prueba que cualquiera pasaría, ¿verdad?

-Claro que no tengo inconveniente.

-Muy bien -dijo irónica-. Si eres una paloma, podrás venir volando con nosotras hasta el otro campanario, ¿no es cierto?

-Claro que sí, -respondió el gato, mientras saltaba a la cornisa junto a ella.
Las palomas emprendieron el vuelo entre risas, mirando de reojo al gato, que se veía confiado y satisfecho. El gato tensó sus músculos, se arrojo al aire y, como era de esperarse comenzó a caer.
-¡Miauuuuuuu!

¿Les gustaría saber que pasará con el gato?

Asistan este sábado a la Biblioteca de la Casa de la Cultura de Cancún y compartan el círculo de la lectura. La entrada es gratis.