CIRCULO DE LECTURA PARA NIÑOS EN CANCUN PRESENTA;“La Chistera Maravillosa”
Jueves 22 de Octubre de 2009
Cancún,.La Biblioteca Pública de la Casa de la Cultura de Cancún invita a todos los peques a participar en la hora del cuento, hoy jueves 22 de Octubre a las 5 de la tarde con el cuento “La Chistera Maravillosa” de Cristina Pacheco e ilustraciones de Diana Tiznado.


Como ya es costumbre, la bibliotecaria, señora Isabel Flota Medrano, nos adelanta sobre este cuento que: “Con mucha frecuencia oigo decir que ya nada es como antes: ni la ciudad ni la comida, ni las casas, ni los juguetes, ni los amaneceres. Quizá los abuelos de hoy tampoco sean como los de otros tiempos. Quien tenga, o haya tenido, abuelos como los míos debe sentirse muy feliz”.


“¿Quieren saber como se llamaba mi abuelo? José maría Encarnación Pedro Antonio del niño Jesús. Como siempre andaba deprisa, le decíamos papa Toño. Si nos hubiéramos dirigido a el por sus seis nombres, habría ido muy lejos antes de que terminaremos de pronunciarlos”.


“Mi abuelo era sabio en su oficio: planchador de sombreros. En su taller guardaba infinidad de planchas, unas de madera y otras de metal. Con ellas había aprendido a trabajar y al cabo de los años las apreciaba como si fueran sus amigas”.


“Antes de que Papá Toño se convirtiera en abuelo pasaron muchos años y sucedieron todas las cosas imaginables. La más importante fue haberse enamorado de Leonor. Nunca me dijo dónde se conocieron, sólo que su matrimonio fue en la iglesia de San Jerónimo. Tuvieron una hija: Gracia. A los diecinueve años ella se casó con Rubén. Rubén y Gracia son mis padres. Nací un 6 de febrero; por eso me bautizaron con el nombre Gonzalo”.


“Ahora les hablaré de mi abuela. La recuerdo pequeña y delicada como un ave. Sus ojos grises eran muy brillantes. Las trenzas blancas formaban un columpio sobre su espalda. Vivía adorando las plantas de su jardín. Tempranito iba a saludarlas y en la noche las visitaba para desearles buenos sueños. Me consta que, además de quitarles las hojas secas y felicitarlas por sus retoños, a veces les cantaba canciones que jamás repetía ni he vuelto a oír. Sospecho que Mamá Leonor las inventaba”.


“Una vez mi papá se enfermó. Para que mi mamá pudiera cuidarlo, mis abuelos se ofrecieron a hospedarme en su casa. Nunca había vivido lejos de mis padres, así que me asustó la idea de la mudanza aunque fuera por muy poco tiempo. Pero la noche en que mi mamá preparó la maleta me sentí tan importante como un marinero a punto de emprender una larga travesía”.


“Lo que no sabía era que la casa de mis abuelos guardaba secretos fascinantes: un jardín donde habitan los sueños que ya vienen, burbujas de jabón que suben hasta el País de los sueños… pero había algo más: dos encantadores ositos de felpa y un enorme sombrero ¿Qué historia tendrían que contar?”.


¿Quieres Saberlo? Acudan este Jueves a la Biblioteca de la Casa de la Cultura de Cancún y yo te lo cuentan.


La autora de este cuento, Cristina Pacheco, es periodista y escritora y nació en San Felipe Torresmocha, Guanajuato, en 1941. Estudio Letras Españolas en la UNAM. Inició su labor periodística en 1960, en los diarios El Popular y Novedades, en 1963 colaboró en la revista Sucesos con el seudónimo de "Juan Ángel Real"; en 1977 se integró al equipo de colaboradores de la revista Siempre!, publicó también entrevistas, crónicas y artículos en los periódicos El Sol de México (1976-77), El Día (1977-85), donde publicó la sección "Cuadrante de la Soledad" y en La Jornada, a partir de 1986, donde apareció con su sección "Mar de Historias"; Fue jefa de redacción de la Revista de La Universidad. Desde 1980 conduce la serie de televisión "Aquí nos tocó Vivir", que se transmite semanalmente por el canal Once.